¿Votar o Botar?
Una cosa es pensar que el electorado ha madurado luego de los escándalos, todavía irresolutos, en que están involucrados algunos expresidentes de la República. Otra cosa es que crea que ha alcanzado tal nivel de madurez para eliminar de tajo el voto por tradición.
Por el contrario, el voto analizado, es aquel en el que el votante decide votar por el candidato según sus ideas, propuestas y planes, no parece haberse extendido en el electorado. Pienso que esto lo comprueban los resultados de las encuestas (ampliamente criticadas) en el que se ha manifestado el dominio de un sólo candidato durante toda la campaña.
No quiero decir que los que votarán por Oscar Arias no hayan analizado su voto. Lo que digo es que un gran porcentaje de esos votantes han decidido votar por Arias, no por sus ideas, planteamientos o Plan de Gobierno (el cual muy pocos leen, lo mismo que los de los otros partidos), sino porque han caído en el juego de la publicidad abrumadora, mesiánica, centrada en la imagen y carente de contenido, etc. Es un poco aquello de votar por el que va ganando y apoyar al que parece es el mejor (equivalente al pansismo en los deportes).
¿Eso es Votar o Botar? ¿Es igual de democrático el voto pensado que el voto impulsado?
Pienso que el voto impulsado por la maquinaria electorera, típica en las elecciones presidenciales desde hace quién sabe cuantos años, es sólo un elemento que el sistema creó como requisito de una seudo-democracia. Es el cascarón vacío de un sistema que supone que entre la mayoría se elige a la persona idónea.
Elegir así, dominados por el poder de la mercadotecnia y del dinero que la financia, es una capa de maquillaje que ha cubierto el verdadero rostro de la democracia en un país que se jacta de su sistema político. Ese rostro es oscuro, sucio, plagado de manos que toman lo que no es suyo, dizque legítimamente de acuerdo con la decisión popular de cada cuatro años.
Esa es la importancia de modificar esta cultura del voto hacia un voto reflexionado en el que se estudien las opciones y se decida según un análisis de qué es mejor para el país. Opino que votar para “ganar” (¿ganar qué?) refleja un deseo de competir y obtener una recompensa que los “ganadores” disfrutan solamente cuando se conocen los resultados de la votación y cuando llega la posterior chota con aquellos que “perdieron”. Lo interesante es que, durante el transcurso de la administración, la gente no recibe recompensas por apoyar a su candidato y “ganar”, y a pesar de eso, la decisión de votar en las elecciones siguientes se rige por el mismo criterio. En resumen, la decisión de voto, en muchos casos sigue dominada por el deseo de ganarle al rival como si se tratara de un partido de futbol. Me parece que en ese sentido seguimos domesticados…
Para vencer este tipo de artimañas, hasta el momento legales, pero considero inmorales si nos regimos por el bien de la democracia y de la gente, se requiere tiempo y cambio de mentalidad. Por ejemplo, necesitamos ser votantes más exigentes cuando los candidatos no ofrecen respuestas satisfactorias o cuando ni siquiera ofrecen respuestas por no querer debatir (demostración de un pueblo domesticado si hace ganar a aquel que no dijo o quiso decir nada).
Pienso que es un proceso y que podríamos estar en una etapa de transición. A como veo las cosas, se dará en el mediano plazo, cuando las generaciones que crecieron con esta cultura del voto tengan menos votantes que los nuevos votantes, quienes parecen tener un poco más de crítica sobre lo impuesto y cuando los mesías demuestren que su gran poder sólo sirvió para proteger los intereses de pequeños grupos de poder y no los problemas de las grandes mayorías.
Solo espero que la gente sea consciente del poder que tiene al Votar y que de una vez por todas desista de Botar ese derecho, algo que es justo y necesario.
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EHHHHH! Ya decía yo que donde estaba el próximo post!
Es cierto, esa teoría de votar por alguien solo porque va a ganar… no hace más que convertirnos democráticamente a TODOS en unos grandes loosers (así mismo como nos va dejando Abelito). La situación a como está ahorita, es bien triste, a veces yo pienso ¿bastaremos nosotros? ¿lo arreglaría Dios con peones? Ya lo dije en un post, estamos sentados en una gran mentira… En el fondo, lo que se refleja es la decadencia educativa; muy pocos tienen ideas propias, muy pocos tienen personalidad, eso en lo individual, en lo colectivo manda la ley de sálvese quien pueda. Y en esas limitaciones es que se nos pide elegir…
A como estamos (ya con elecciones y un día completo sin saber quién ganó) parece que la gente votó a ganar y a otra parte a que el otro no ganara.
Una minoría lo hace sin importar quién es el otro, si ganará o no el candidato que apoya, si no porque realmente creen lo que el candidato propone, pero es una minoría.