Archivos de Septiembre, 2006

La (ex)casa del jaguar


El Volcán Platanar, mejor conocido como cerro por su inactividad actual, ha sido casa de ese enigmático animal que interpelamos por estos lados de la blogsfera. Yo le llamo el Monte Vigilante pues es como un guachimán de la Zona Norte y de su extensa llanura.
En el Platanar nacen muchos de los ríos que bañan la Llanura de San Carlos y Sarapiquí. Es una verdadera fuente de agua limpia. Abastece a muchas comunidades del norte del país incuyendo a Ciudad Quesada, lo que dice mucho de la capacidad de esta montaña de generar agua a borbollones. Tan es así que le llaman el Parque Nacional del Agua (el nombre oficial es Parque Nacional Juan Castro Blanco).
El “progreso” y “desarrollo” de la región ha perjudicado al Platanar dada la acelerada tala de árboles y el desplazamiento (¿exterminio?) de la flora y fauna del lugar, incluyendo al bendito jaguar, casi un ser mítico que aparece solo en las referencias de los abuelos que narran historias vividas en el cerro.

Mucho ha cambiado el paisaje del Monte, lo notamos más los que desde niños lo vemos día a día. Grandes porciones de verde han mutado a café y eso es alarmante, aun siendo esta una zona “protegida”.

Con todo y todo, el Platanar es un señor protector y proveedor, un ser que concede belleza a la región y que exhala aire puro, guardián de la llanura, casa del agua que bebemos, morada de nubes y arcoris, señora montaña, dueña de belleza natural que después del aguacero nos muestra el blanco velo de su catarata, vigilante desde lo alto de todo hacia el norte y que alcanza más allá de la frontera.
El Platanar es pilar de lo que tenemos y de lo que somos. Esperamos que se recupere para ver de vuelta al jaguar que hoy huye hacia otros sitios menos peligrosos.

PD: gracias a Priscilla por esa foto de ensueño (arriba) y su invitación para escribir esto. Lo aprecio mucho.

Del agro, “nicas” y medios

Tres noticias relacionadas con la realidad en Costa Rica por estos días.

Para empezar, un exministro del MAG reconoce que los cambios que promueve el actual gobierno, incluido el nombre de esa institución, que pasará a llamarse Ministerio de la Producción (desdeñando la importancia de la agricultura para el país), son parte de un plan de adecuación ante un TLC enemigo del campesinado y amigo de grandes productores.

Después, el señor Edgar Espinoza despotrica contra el Estado por su inacción en el tema de los guachimanes, gavilanes y vendedores ambulantes, culpando a estos y a los gobiernos recientes del debilitamiento y caos institucional y urbano. Pero no escribe nada sobre las causas de esos males, surgidos gracias a un modelo económico que genera una creciente desigualdad y la paulatina extinción de la clase media, cuya exclusión provoca que la gente la pulsee de mil y una formas. En su columna, termina descargando contra los “nicas”, por el uso o sobre-uso que le dan a los servicios médicos de la Caja. Pero cae en el mismo error anterior; ni habla de cifras comparativas entre porcentaje de nicaragüenses que pagan seguro y ticos que no lo hacen, ni habla de los patronos de grandes empresas que están morosos con el pago de planillas, y que minan día a día el presupuesto para mejorar los servicios de salud.

Por último, se anuncia que Repretel adquirió Grupo Monumental-Reloj, con lo que se crea un gigantesco grupo de medios formadores de opinión, de cobertura nacional, centralizado, fuerte, poderoso e influyente. En momentos en que se discute el futuro del país y que se necesitan medios responsables de informar a la gente; en momentos donde líderes de opinión pueden influir en decisiones fundamentales y que se necesita, por lo mismo, de fuentes diversas (con la mayor imparcialidad posible); en momentos donde impera el “periodismo” liviano y estúpido, y donde la noticia es pasada por la tijera o botada a la basura si no conviene transmitir; en momentos donde se dice que la competencia favorece al consumidor; en momentos donde la política y grandes intereses privados van de la mano; en momentos así sucede esta alianza, que cierra aún más el mercado de medios en nuestro país, y mientras tanto, los políticos y promotores del TLC siguen llenándose la boca al pedir que se abran los mercados y se libere la economía. ¡Qué contradicción!

Puta

¡Qué falto de amor está el mundo!
Lo que se merece es que prostituya mi amor,
para que llenar los vacíos
que dejan los humanos.

Con gusto sería prostituta
para regalarle mi amor al universo
y calmar la sed de sentimiento
que inunda a este pequeño lugar que llaman Tierra.

¡Oh sí! Una prostituta
que amamante el silencio
de los corazones solos
y dormir en mi regazo a los hombres solos,
que siempre añoran compañía.

Ojalá que las mujeres
y los hombres de esta tierra
no me señalen,
sino prostituyan también su amor
para arrancarle la lengua a este maldito silencio
que recorre el alma de los corazones humanos.

Un amor para todos y de nadie,
yo lo digo, lo doy
y aunque me llamen puta,
me regalo al mundo,
para ver si entonces, al menos
desde mi pecho, se siente calor.

Escrito por Noylin Molina, 13-11-2004