¡Qué falto de amor está el mundo!
Lo que se merece es que prostituya mi amor,
para que llenar los vacíos
que dejan los humanos.

Con gusto sería prostituta
para regalarle mi amor al universo
y calmar la sed de sentimiento
que inunda a este pequeño lugar que llaman Tierra.

¡Oh sí! Una prostituta
que amamante el silencio
de los corazones solos
y dormir en mi regazo a los hombres solos,
que siempre añoran compañía.

Ojalá que las mujeres
y los hombres de esta tierra
no me señalen,
sino prostituyan también su amor
para arrancarle la lengua a este maldito silencio
que recorre el alma de los corazones humanos.

Un amor para todos y de nadie,
yo lo digo, lo doy
y aunque me llamen puta,
me regalo al mundo,
para ver si entonces, al menos
desde mi pecho, se siente calor.

Escrito por Noylin Molina, 13-11-2004