San Carlos | Costa Rica
La (ex)casa del jaguar

El Volcán Platanar, mejor conocido como cerro por su inactividad actual, ha sido casa de ese enigmático animal que interpelamos por estos lados de la blogsfera. Yo le llamo el Monte Vigilante pues es como un guachimán de la Zona Norte y de su extensa llanura.
En el Platanar nacen muchos de los ríos que bañan la Llanura de San Carlos y Sarapiquí. Es una verdadera fuente de agua limpia. Abastece a muchas comunidades del norte del país incuyendo a Ciudad Quesada, lo que dice mucho de la capacidad de esta montaña de generar agua a borbollones. Tan es así que le llaman el Parque Nacional del Agua (el nombre oficial es Parque Nacional Juan Castro Blanco).
El “progreso” y “desarrollo” de la región ha perjudicado al Platanar dada la acelerada tala de árboles y el desplazamiento (¿exterminio?) de la flora y fauna del lugar, incluyendo al bendito jaguar, casi un ser mítico que aparece solo en las referencias de los abuelos que narran historias vividas en el cerro.
Mucho ha cambiado el paisaje del Monte, lo notamos más los que desde niños lo vemos día a día. Grandes porciones de verde han mutado a café y eso es alarmante, aun siendo esta una zona “protegida”.

Con todo y todo, el Platanar es un señor protector y proveedor, un ser que concede belleza a la región y que exhala aire puro, guardián de la llanura, casa del agua que bebemos, morada de nubes y arcoris, señora montaña, dueña de belleza natural que después del aguacero nos muestra el blanco velo de su catarata, vigilante desde lo alto de todo hacia el norte y que alcanza más allá de la frontera.
El Platanar es pilar de lo que tenemos y de lo que somos. Esperamos que se recupere para ver de vuelta al jaguar que hoy huye hacia otros sitios menos peligrosos.
PD: gracias a Priscilla por esa foto de ensueño (arriba) y su invitación para escribir esto. Lo aprecio mucho.
Facebook comments:


Ah que bonito mi cerrito.
la verdad Todo el Parque Juan Castro Blanco es digno de ver, oler y sentir..que lástima que la gente no aprecie esto!
Precioso retrato de tu hogar. Preciosa la foto y la descripción. qué importante y qué bonito.
Que hermoso. Ese cerro me vino a iluminar mi mañana acá entre carros y humo. De verdad.
Ziontico: el cerro debería llevarse en el alma de los sancarleños tal y como él (o ella si le decimos montaña) nos ha acuerpado de por vida.
Melissa: no me cabe duda de que ese lugar es subvalorado por la mayoría de personas que viven casi allí.
Julia: es un lugar maravilloso, lo recorrí dos veces: una de día en la que conocí sus senderos y sus mantos de agua; otra de noche, en que me perdí y tuve que conocer a la fuerza los sonidos de la noche y ver las sombras que se formaban con la Luna llena.
La foto es de una gran amiga que me la dio amablemente para hablar de esa maravilla natural.
Jaqui: espero que un día lo conozca desde adentro para que la marque de por vida. Aire puro, catarata, quetzal, frescura, musgo, vida…
qué tuanis… mi abuelita fue maestra en esa zona hace como 50 años y me cuenta que varias veces se le aparecían jaguares cuando iba a caballo de camino a la escuela…
tantas veces trate de tomarle esa foto y no pude, pero me encanta ir por alla y andar en cuadraciclo!!! es lindo y bello ese lugar!
Me encanta cómo hablás de allí.
Es tan importante saber dónde tiene uno los pies…tan importante, Jaguar.
Carlos: a mí me encanta hablar con los abuelitos y conocer cosas que de otro modo quedarían en el olvido. Los abuelos son libros de vida. Eso sí muchos ven al jaguar (o al “tigre” como muchos le llaman) como un enemigo al que hay que matar.
Gitana: al rato y ya nos hemos visto. Talvez en un turno en un pueblito que está muy cerca del cerro.
Espero que algún día pueda tomar esa foto anhelada.
Julia: “…es para saber de dónde vengo…”