Archive for enero, 2007
"Milcar" (biografía autorizada)
3Francisco Cordoba M. es “Milcar” una de esas personas que en los pueblos alcanzan el grado de celebridades locales.
En 1966 se fue para Los Chiles, en tiempos cuando no había camino, y donde el medio de transporte más utilizado para entrar y salir de la zona era ¡el avión! LACSA hacía un vuelo diario desde el aeropuerto La Sabana hasta Los Chiles pasando primero por Upala. Vivir allí le mantenía más cerca de la patria que lo vio nacer. Su trabajo era hacer eras y sembrar “raicilla“, una planta usada para fines curativos.
A los 18 años de edad “Milcar” empezó a trabajar como bodeguero de un almacén local. A los 23 regresó a Nicaragua a laborar en una gigantesca finca arrocera propiedad del gobierno en tiempos de Somoza. Allí le tocaba cargar
semilla de arroz en avionetas para la siembra.En 1972 se vino de vuelta pa Costa Rica. En 1978 fue el utilero del equipo de beisbol del cantón de Los Chiles que se coronó campeón de los primeros Juegos Deportivos Nacionales, llevados a cabo en Turrialba. Él guarda particular aprecio a tal logro personal. Donde vaya o con quien hable, siempre cuenta esa historia.
Se fue a trabajar a Guatuso en 1977 esta vez con ganado y cosechando cacao. En esa época conoció a los Malekus cuando iba a pescar al Río Frío, lugar donde practicaba el trueque: él les daba leche y ellos yuca.
Fue testigo de la inauguración de la carretera a Los Chiles en época de Luis Alberto Monge y del muelle de esa localidad en la administración Calderón Fournier en 1991.
Desde 1983 trabajó como encargado del mantenimiento de la plaza de deportes (campo de futbol con montículo de beisbol incluido, clara muestra de la binacionalidad cultural reinante en Los Chiles). Luego también le tocó limpiar el templo.
En el 2002, Guillermo Bonilla, fraile que fundó las instituciones del Albergue para Migrantes, el Hogar del Adulto Mayor y el Centro Infantil, lo llamó para que trabajara como jardinero de ésta última. Actualmente, continúa trabajando allí, donde ejerce una notable labor en el apoyo de un ambicioso proyecto de reciclaje de plástico y aluminio con los niños del Centro.
Milcar, es un trotamundo en esta zona. Muy conocido, muy popular. Todo un personaje…

31 de diciembre: paracaidismo puro
9A eso de la noche del 30 tomé una decisión: por haber pasado la mayor parte de mi tiempo libre con los compas mejor pasaría la noche vieja en casita con mi madre y mi hermana.
El mismísimo 31 me entero que pa despedir el 2006 habría un concierto trova en un bar en Ciudad Quesada, así que todo listo, cena familiar y luego a oir buena música. En eso me llamaron los compas que ya había planes pero yo ya tenia los míos (espero no se resientan). Además me llama Prix y que ella se apuntaría al concierto y también la buena amiga Trini.
Pos después de recibir múltiples visitas vespertinas y estar como Zoila, me desocupé, llegaron las invitadas a la cena y todo bien. Luego de comer nos fuimos pal concierto de Luis Barboza (por favor vayan memorizando ese nombre porque va a dar de qué hablar). En Geranios excelente la música y la gente. Escuchamos piezas de Gieco, Filio, Sabina, Silvio y por supuesto de Luis Barboza, entre otros.
Llegó la media noche cuando empezaba Dibujos Animados de Pedro Guerra y todo fue júbilo. Se nos vino encima el 2007 con abrazos, besos, confetti y buenos deseos.
Como a la 1:30 am terminó el concierto y ahora no había donde ir. La Yunta o La Cantina no eran opciones sensatas en épocas de reggaetontón por doquier, de modo que, a llamar a conocidos pa ver qué salía. Diay, pues resulta que caímos de paracaidistas en una fiesta donde había que poner 5000 colones, y sin pagar, a esas horas la gente fue tuanis y nos dio fresquitos y mucha salsa y merengue.
En eso, nos aparece otra pachanga y nos dejamos ir. Otra vez traguito y música. Ahí le entramos al karaoke, yo con Sin Documentos de Los Rodríguez y Meli se lució con Hot Stuff. Después otra bailadita y luego pa la casita.
A eso de las 4 am estuvimos de regreso en casa luego de una imprevista pero vacilona velada. ¡Solo calidá!


Huellas