Archive for marzo, 2007
Genial apertura del Festival
21Desde temprano las actividades en el parque mostraron mucho colorido y lograron captar la atención de la gente. Era un buen presagio de lo que sería la noche.
Empezó la música Bernardo Quesada y la gente, que abarrotó la calle frente a la Catedral, convirtió a Ciudad Quesada, en la capital del arte costarricense en un marzo inolvidable. La música de Quesada, de mucha calidad, fue agradecida por un público que mostró ser amigo del artista criollo. Especial gusto por la canción “No me da la gana”, título muy llamativo que causó que la gente cantase el coro de una canción para muchos desconocida (me incluyo).
Prosiguió Humberto Vargas, quien dejó huella en sus seguidores. Su calidad fue tan evidente como la empatía con el público, quien coreó sobre todo “Dilo de una vez”. También sonó “Matina” y “Tono sepia”. Mucha clase, mucha presencia la de Betillo.
Ese toque fue echarse a la gente a la bolsa, sin haber empezado a tocar aun!!! En eso desde la tarima comenzaron los aplausos para el coro “una gota de agua, una gota de agua” y la gente apoyó en reiteradas ocasiones, las suficientes como para que los “músicos extremos” bajaran de donde estaban y se acomodaran en tierra firme. Solo faltó que desde allí se tiraran en canopy hasta el escenario, nada más… La energía, desde ahí, fue desbordante.
El resto más o menos es historia conocida. Derroche de talento, pasión, entrega y de un público capaz de recibir todo eso. Identificación total. Andaba con unos compas que escuchaban al grupo en vivo por primera vez, y mientras yo cantaba, el Fat me decía que cómo era posible que no fueran más famosos incluso internacionalmente. Yo respondía entre pieza y pieza porque no quería nada cercano a un “conciertus interruptus“.
La gente se enamoró de La Chola y más cuando Manuel la hizo vibrar con explosiones de ritmo y sentimiento. Parecía que Manuel le ayudaba a La Chola a expresarle a la gente que ella también se había enamorado de ellos.
Entre pieza y pieza la noche se hizo corta, aunque el reloj de la Catedral marcara las 12. Con el “muchas gracias” sobrevino la reacción. El habitual en Malpaís “otra, otra” fue la llave de la puerta por donde los músicos regresaron para cantar “Contramarea” (cantadísima por la gente), “Malpaís” y “Son Inú” (cantadísima y bailaísima por la gente).
Con esta explosión de talento (costarricense, tico, criollo, de acá, y pa’piores gratis) terminó el primer día de actividades del FNA, San Carlos 2007. El que vive acá, puede y no asiste, es porque no sabe lo que se pierde.
Esperemos que para el resto del FNA, por la víspera se saque el día…
4,3,2…ARTES!!!
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Mujeres pintoras
Jareta abierta: anécdota
13Llegamos temprano y pudimos sentarnos en una de las bancas perpendiculares al púlpito y la mesa. Este servidor se catrineó bien, con pantalón de vestir y zapatos; cosa rara para mí (lo reconozco) con mis cotidianos jeans, camiseta y tenis 4 X 4.
Una vez bien achantado estiro mis manos a los lados apoyándolos en la banca. Lo mismo con los pies para relajarme un toque después de esperar un poco por el padre que sufrió un retraso. Mi novia a la izquierda, un compa y mi cuñada a la derecha eran mis vecinos.
Ya la espera se hacía larga y empezaba a impacientarme. En eso mi cuñada hace una seña extraña a mi novia y yo la noté pero no supe descifrar su significado. Al parecer Prix tampoco. Busqué de nuevo respuesta en KB pero solo pude verla cubriendo su cara con sus manos, mientras se tragaba el sonido de su risa para no perturbar a la gente, que de por sí, empezaba a estresarse por el prolongado retraso.
Miré entonces a mi compa, Alejandro, y él ya iniciaba el recorrido hacia la carcajada. Yo seguía detrás del palo. Pues bien, volví la vista sobre mí y entonces entendí la raíz del asunto. En dos platos: andaba la jareta abierta.
Ya entonces Prix estaba riéndose también y a mí no me quedó más remedio que hacer lo mismo y seguir la máxima de reírme de mi desgracia pa’no pasarla tan mal. Ahora lo que quedaba era disimular y buscar el momento adecuado para arreglar el asunto en un movimiento tan rápido como sigiloso. El problema es que media Iglesia nos veía. La risa delataba las más mínimas sospechas: algo divertido había pasado en nuestra banca y ellos querían enterarse que era.
Mi estrategia fue disimular hasta que las risas y murmullos terminasen, y aprovechar que las miradas se desviaran para hacer mi movida. Tuve la paciencia de esperar a que la fuerza de las risas se agotasen. Aguardé hasta que los ojos ajenos veían otra cosa que no fuera a mí y mi entrepierna: los cuadros del Vía Crucis, los candelabros, las copas, los coristas, el techo, los carajillos correteando por los pasillos…
El instante preciso llegó, ya había pensado cómo iba a ser la “subida”. Lo analicé bien mientras mis ojos repasaban los otros. Sentí que era el momento, justo después de haber dicho no a Prix sobre su propuesta de bajarme bien la camisa e ir a remediar el asunto afuera y luego regresar. Opté por arreglar las cosas allí mismo. Y así fue…
Priscilla me ayudó al tratar de bloquear con su cuerpo las miradas de los demás. Supe que era oportuno hacerlo; mi mano izquierda sujetó con fuerza el pantalón debajo de la parte baja del zipper y con la derecha cerré con rapidez. Pude sentir como mi cara se enrojecía, aun más que cuando me enteré del “color“. Mis vecinos se desmorecían y yo me hacía el ruso.
Quise comprobar el éxito de mi misión por lo que realicé un paneo general. Pude comprobar que al menos en la nave central, naide vio nada. Ahí me tranquilicé y mi rostro volvió a ser lo blanco que siempre ha sido pero, cuando miré al frente, vi a una señora totalmente desternillada. Supe de inmediato que no se reía de algún chile de Porcionzón o alguna jetonada de Emeterio. Mis cachetes volvieron a verse como manzana de agua en plena cosecha veraniega.
En eso comprendí que era muy difícil haber alcanzado “cerrar la cantina” sin que alguna de las casi 100 personas lo notasen. Enseguida, comencé a reír para liberar tensión. Volví a ver a esa persona, le sonreí, alcé los hombros mientras estiraba mis brazos y decía: “diay, esas cosas pasan”.
Divertida situación que no terminó allí pues, cuando salí a comprar unos tamalitos después del ridículo y antes de que llegara el padre, noté que la bendita jareta estaba cerrada hasta la mitad nada más…
Festival de las Artes San Carlos 2007
9Es el retorno del lugar al pueblo. El parque por ejemplo, tomado desde hace algunos años por quienes hacen de la delincuencia y consumo de drogas su principal morada. Es la oportunidad perfecta para volver a sentarse en los poyos a conversar y vacilar y ver como las manecillas (manotas diría yo) del reloj de la Catedral avanzan y avanzan…
Qué mejor para abrir esa semana única que empezar con algo muy calidá: Bernardo Quesada, Humberto Vargas y Malpaís. Concierto de ensueño la verdad. Los otros días no se quedan atrás en cuanto a buenos músicos: María Pretiz, Sasha Campbell, Éditus, Swing en 4, Federico Miranda, Gandhi, Peregrino Gris, Amarillo Cian Magenta, Ensamble Folclórico SÚRTUBA (sancarleños de sepa), La Orquesta de Lubín Barahona, Adrián Goizueta, Luis Ángel Castro, Francisco Murillo, Luis Barboza (otro sancarleño, recomendado!!!) y Son de Tiquizia pa’cerrar bailando salsa de’a verdá.
Simplemente, DE LUJO!!!
Si pedimos más es gula…
Esperemos que la Muni se dé cuenta que la cultura es central para que el pueblo avance y que la Plaza de la Cultura no sirve sólo para vender verduras como actualmente se usa. Y que los sancarleños se enteren que hay artistas de primera línea y que en esta ocasión tendrán el placer de ir a ver y escuchar sin pagar un cinco…
Ahí nos vemos pues…
Más información del extraordinario evento en: RedCultura o en la página del Festival.







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