Archivos de Junio, 2007

Pequeños grandes empresarios

El fin de semana pasado se llevó a cabo Expo ZN, una feria empresarial donde emprendedores de la Zona Norte mostraron a la comunidad en general su trabajo. Es el segundo año consecutivo que se realiza esta feria y por lo visto la cosa camina con buen paso. Empresas de turismo, informática, ropa, artesanías, sector financiero, etc se reunieron para que la gente conociera lo que hacen. Los dejo acá con publicidad, pero no de esa de grandes compañías. Se trata de promover personas luchadoras, pulseadoras, emprendedoras que con fe, trabajo y visión han llevado a cabo su sueño: tener su propia empresa.

Socorro y Seidy son parte de una Asociación de Mujeres (ASOMAT) que elabora productos de belleza a partir de plantas medicinales como romero, azul de mata, sábila, menta, etc. Son de Los Chiles y pueden hacer pedidos de champú, acondicionador, gel y cremas al 471 7051 o 471 8625.

Héctor Camacho y su esposa producen sombreros de papel periódico, separadores de lectura y sobres de papel reciclado, entre otros. Además acaban de iniciar una Finca Integral en Juanilama de Pocosol, San Carlos, en la que los visitantes podrán ordeñar, sembrar, cosechar y hacer cualquier cosa que un buen campesino haría. Pueden localizarlos al 836 1680.

Este es un “pone todo” hecho de papel periódico por la esposa de don Héctor.

Doña Edith Huertas trabaja en su casa en Ciudad Quesada. Elabora porta retratos, cajas “pone todo”, joyeros y artesanías varias, en las que plasma con bastante detalle y una gran diversidad de diseños toda su creatividad. Ella vende sus productos al 460 2059.

En Guatuso se encuentra el Centro Ecológico Maleku. Dos de sus representantes estuvieron mostrando las hermosas artesanías, talladas a mano e impregnadas de su particular sello. Ellos además de los teléfonos 839 0540 y 888 4250 tienen su correo electrónico (centroecologicomalekuararaf@yahoo.es).

Este es un jaguar hecho en balsa, una madera sumamente liviana, especial para este colorido acabado.

Hasta acá el comercial y ojalá muchas personas puedan tirarse al agua para desarrollar los proyectos que tengan en mente. Socorro, Seidy, Héctor y Edith la han pulseado mucho, han pasado momentos de dificultad, pero en esta feria, mostraron que han podido tener éxito en sus negocios. Todos ellos han contado con apoyo estatal y/o privado (caso ASOMAT) en recursos, capacitaciones, apoyo logístico pero la razón de su avance se debe exclusivamente a su empeño y voluntad para trabajar.

Jaguar del Platanar: anécdota

En junio del 2005 andaba yo de paseo en San Vicente, comunidad en las faldas de Cerro Platanar, visitando a mi en ese entonces amiga, Prix.

Una tarea que tenía en una de sus clases de biología, era la de comprobar cuáles pequeños animales vivían en ese lugar. Me dijo que debía meterse en la montaña al atardecer y poner unas pequeñas cajas de metal con un poco de comida adentro. La idea era atrapar algunos animales para identificarlos y luego dejarlos libres de nuevo. Para eso había que poner trampas con una distancia de unos 30 metros entre una y otra. ¡Y eran 40!

Convencido y emocionado en colaborar con la causa, nos adentramos sobre el sendero que lleva a una catarata. Prix llevaba un bulto lleno de comida para atraer animales. A mí me tocó llevar una mochila repleta de las cajas de metal. Además, llevábamos un foco y un machete. Estaríamos allí una hora máximo, hasta cuando llegara la noche. Usamos el sendero principal y luego nos desviamos a uno secundario, cerca de una quebrada donde pensamos que era mejor poner las cajas.

Empezamos a colocar las trampas con sumo cuidado. Cada una de ellas demandaba unos 5 minutos entre la ubicación del mejor sitio, poner la comida y señalar con una cinta anaranjada el lugar donde ubicábamos la caja para después encontrarlas más fácilmente.

No llevábamos ni 15 cuando ya estábamos bien adentro. La luz escaseaba y la densidad del bosque se hacía mayor. El sonido de la quebrada, siempre a la derecha, era el punto de referencia para no perdernos. Era ya la hora de usar la luz artificial.

Al rato no más, el foco empezó a fallar. Yo, que soy muy pendejo a las culebras empecé a sugestionarme y pensar lo peor. Temeroso le dije a Prix que regresáramos, pero ella insistió que nada malo pasaría. Proseguimos con la tarea mientras nos adentrábamos más.

Si de día es difícil caminar en el bosque, sorteando ramas y arbustos, en la noche peor. El foco titubeó hasta casi morir. Yo no podía ver mi propia mano. Ni siquiera podía poner las trampas como se debía. Sin luz no se podía ubicar bien el sitio para cada caja y no estábamos seguros si la posicionábamos bien. Ya no era lógico seguir allí.

Caminamos hacia el sendero principal. Para eso teníamos que subir una pendiente pronunciada. Lo que no calculamos fue que algunos árboles habían caído recientemente. Regresamos unos pasos y sorteamos un canal que había hecho el agua y que daba al río. Subimos un poco hasta que encontramos un hueco lleno de arbustos. Los pies no encontraban nada sino pequeñas ramas que se rompían fácilmente.

Mi temor me llevó a escuchar con agudeza cualquier cosa que me advirtiera peligro. Cada paso era dado con cuidado y sutileza. De repente, al otro lado del canal, justo por donde habíamos regresado, escuché unos pasos sobre las hojas, algo distinto a los otros cientos de ruidos que percibía. Escuché como algo que cayó de pronto y luego se mantuvo quieto. De inmediato, alucinando o no, vi una figura felina, como a los 50 metros. Traté con el foco y encendió. La luz era tenue pero de algo servía. Lo dirigí hacia el punto donde provenían los sonidos. La piel se me erizó. Sentí la adrenalina fluir velozmente, y así quise correr y escapar. La vegetación y la oscuridad me lo impedirían y yo lo sabía. Prix, a mi lado, notó mi temor y me preguntó qué pasaba. Mi reacción pasó del silencio al sobresalto.

Le dije que viera hacia donde dirigía la luz pero no lo hizo de inmediato. Yo juraría que de la figura distinguí los colores irrepetibles del jaguar. Luego, se movió un poco más y vi dos ojos que reflejaban la débil luz del foco. Allí fue para mí la confirmación de lo que pasaba. Casi empujando a mi compañera bajamos la pendiente. Pensé que el canal y los arbustos serían nuestros aliados de momento. La cosa era alejarse.

Prix no me creyó y pensó que yo deliraba. Prosiguió su paso con cautela, sin correr, sin huir, solo caminaba. Yo, iba detrás de ella, confundido. La duda de si eran alucinaciones o si era un ser real, me llevaba al dilema de estar loco o estar a punto de enfrentarnos a un jaguar. La obstinación de Prix me convenció de momento que era yo el que estaba mal y pensó que lo mejor era regresar al punto donde no pudimos avanzar antes. Para mí fue lo peor, porque debíamos pasar cerca del punto donde vi o creí haber visto al felino.

Llegamos al punto en que no era posible pasar; había un gran tronco que obstaculizaba el paso y grandes ramas que hacían casi imposible pasar por encima. El machete resultó inútil contra ese árbol caído, además de lo peligroso de usarlo en la oscuridad. La quebrada ahora se oía a la derecha y la izquierda. Al parecer de la pendiente salía una pequeña naciente que se unía a la quebrada y nos confundía. ¡Parecía que había dos ríos!

Retornar al paso inicial era la única salida, pero los troncos que habíamos esquivado cuando hubo luz eran un gran obstáculo en la oscuridad. Estábamos encerrados…Adelante agua, a la derecha agua, atrás e izquierda troncos. La solución era esperar a que la luz de la Luna nos orientara un poco para salir del dilema. La Llena había sido tres noches antes y pensamos que cerca de la media noche la veríamos aparecer.

Buscamos un punto seguro donde sentarnos a esperar. Subimos a un gran tronco y encontramos una parte plana del mismo. Hallamos unas ramas que servían de respaldar. Las espinas no hacían muy cómoda la estancia, pero cuando menos, nos permitían descansar un poco.

Prix insistía en seguir, quizá desesperada. Yo, atemorizado, pensaba que permanecer allí era lo mejor. Tomar energías, esperar la luz y retomar el paso. Después de todo estábamos resguardados entre ramas gruesas y veíamos todo desde un nivel mayor al resto de cosas. Si algo se nos acercaba lo veríamos venir y allí el machete sería la esperanza.

Dormir un poco sería la solución pero no era sencillo. Los mosquitos, aunque no muchos como tendrían que haber estado allí, nos impedían estar quietos. Los abrigos y buzos nos salvaron un poco de las picaduras y del frío, que no fue mucho porque tuvimos la suerte de que no llovió.

La noche avanzaba y la Luna se negaba a aparecer. Constantemente observaba el reloj y el tiempo parecía detenerse. Todo un mundo distinto era el de la noche en la profundidad del bosque. Grillos, agua, viento, combinados todos ellos con otros sonidos indescifrables.

El foco parecía revivir al rato de no usarse, pero aun así era insuficiente para salir de ahí. Solo lo usaba cuando presagiaba la llegada de un coyote o cuando sentía que algo como un insecto raro subía por el tronco. Dos segundos de luz bastaban para calmar mi desbordada inseguridad. Prix, mientras tanto, trataba de descansar en medio de la incomodidad. Yo, no podía cerrar los ojos más de un minuto para estar alerta.

Pensé que alguien nos vendría a buscar si veían que no regresábamos. Pero los papás de ella habían salido y regresarían tarde. Talvez ni se enterarían que no habíamos vuelto a casa.

Eran las 3:00am y algo de luz asomaba entre las frondosas copas. Aun así, la luz era insuficiente. Casi nada cambiaba. Había que esperar el sol. Dos horas y media más y saldríamos rápido de allí.

Las horas, los minutos, los segundos se volvieron días en mi mente. Estaba en una lucha interna entre la desesperación y la calma. Tenía todo el tiempo del mundo para pensar, para meditar.

Con angustia llegó el alba. Emprendimos de nuevo el camino. Bajamos del árbol y retornamos al sendero secundario. Empezamos a recoger las trampas y vimos con desazón que estaban todas vacías.

Salimos con todo como a las 6:30am y no vimos ningún animal en las cajas. Yo juraría que vi uno en la selva, suelto, en su hábitat.

Llegué exhausto a la casa. Comí, me bañé y luego dormí en el día lo que en la noche no pude.

Luego, llegaron las historias en el pueblo. Miles de versiones circularon y obvio ninguna de ellas menos creíble que el jaguar que vi.

Nunca nos perdimos, solo no pudimos seguir en la oscuridad. Pero la prueba de la paciencia y la espera nos ayudó a mantenernos seguros.

Mis amigos a partir de entonces, entienden que poner trampas es equivalente a tener sexo en la montaña, pero yo confiado en mi verdad, tengo una historia más para contarle a mis nietos, que quizá lleguen a conocer el jaguar solo en foto.

Coqueta: 1993-2007

Bueno, se murió mi perra.

Ya Coqueta tenía 14 años humanos que equiparados con años perrunos son…un montón.

Fijo ya era Ciudadana Canina de Oro. Pero su espíritu joven estaba intacto aún. Murió en su casita, en nuestro patio.

Tantas alegrías nos dio, a pesar de las tortas que se jaló al inicio; como cuando jugando destruyó mis primeras tenis de marca que tuve. ¡Qué colerón esa vez!

Mami no la quería mucho porque hacía sus necesidades allí donde le dieran ganas. A punta de regaños y de escoba, Doña Zeneida le enseñó a Coqueta a elegir un sitio fuera de la casa para depositar sus cositas. Pero, en el fondo, mami la quería, especialmente cuando aprendió con los años, que no había que hacer cosas que le disgustaran a la dueña de la casa. Coqueta se moría de la contentera cuando llegaba mami o yo o cualquiera de la choza. Parecía que se le iba a arrancar la cola con ese movimiento tan rápido. Así correspondía ella a lo que recibía de nosotros. Un amor definitivamente…

También aprendió a comer concentrado nada más, aunque sí le costó bastante. Le cuadraba el arroz, el huevo y sobros de cualquier tipo de carnes, eso sí nada de frijoles, al parcer le caían mal. Si uno le echaba pinto tenía la habilidad de separar y escoger muy bien el arroz y dejar ahí los frijoles íntegros. Nunca me aproveché de esa habilidad para llevarla como atracción a algún circo porque la quería tener cerquita.

Tuvo muchas crías. Hay que reconocer que, aunque zaguata, era rica la condenilla porque cuando estaba en celo, muchos perrillos dormían fuera de mi casa, así lloviera toda la noche.

Ella se sintió pulseada y por eso le regaló al mundo muchos perritos calidá: entre ellos recuerdo a la camada donde nació Kiwi, o cuando nacieron Uno, Dos y Tres que se llamaban así porque ya no nos daba la jupa pa’más nombres, hasta que mi sobrina las bautizó con esa sabia simpleza. De hecho Dos vive en San Vicente y la veo de vez en cuando; es muy parecida a la mama excepto por el mechero que desarrolló por vivir a más de 1600 msnm. También recuerdo la camada de donde salió Bombón que aún sigue con nosotros y que la cuidamos porque mantiene como herencia la sangre pura de nuestra amada zaguata. Sus hermanas fueron Bellota y Burbuja, pero éstas al igual que casi todas, las regalábamos apenas echaran dientes y tan pronto Coqueta se negara a darles leche porque la mordían.

Coqueta dejó este mundo la semana pasada. Nosotros agüevados pero su legado sigue con nosotros. Su cuerpo yace en el gran patio de Ña Rosa, sitio donde descansan otros perros que vivieron por años en nuestras casas, verdaderos protectores de la familia, incluido el famoso Roncanrol.

Gracias Coqueta por cuidar la casa y espantar a desconocidos, incluso por morder a algunos de ellos. Gracias por recibirnos con alegría desbordante a pesar de las regañadas que le dábamos.

Después de todo, como dijo Meli: “tranqui mae, recuerde bien que todos los perros van al cielo”.

Ruptura con Taiwán y la carretera Florencia-San Ramón

Proyectos que ya no se harían:

  • Carretera a San Carlos (85mills$, 15 donados ya, 30 como préstamo y 50 en camino para el re-diseño recomendado por la actual ministra de Transportes)
  • Hospital Calderón Guardia (15mills $, 5 han sido entregados ya)
  • Pescadores de Pargos del Golfo de Nicoya
  • Productoras de plantas ornamentales de Grecia (40 familias)
  • Pequeños productores de ornamentales de todo el país que recibían semilla taiwanesa.
  • Productores de guayaba en Turrialba (120 productores)
  • Becarios en Taiwán
  • Bulevares en San José (2,6 mills$)
  • Centro de Convenciones (no sé si sería el mismo que el parque industrial que querían hacer en San Carlos)

Los que se salvaron (a medias porque no se sabe si se pedirán de vuelta lo que dieron y porque lo que no han dado no cuenta más)

  • Puente La Amistad (¡que nombre más irónico!)
  • 80 centros comunitarios con tecnología de punta (1mill$ donado en 2007)
  • Equipo tecnológico para la policía (5mills$, 2 donados para patrullas y 3 prometidos)

Fuentes:

http://www.prensalibre.co.cr/2007/junio/07/nacionales01.php

http://www.diarioextra.com/2007/junio/08/nacionales04.php

http://www.radiosantaclara.org/leer.php/4852

http://www.nacion.com/ln_ee/2007/junio/08/pais1125443.html

Radio Santa Clara, medio local en el cantón de San Carlos, publicó hoy en su página una nota sobre las consecuencias de la ruptura con Taiwán, específicamente para el proyecto de la carretera Florencia-San Ramón. Acá la transcribo también como protesta por esta decisión que echa al suelo el sueño de muchos años y como una forma de ver cómo nos sentimos los sancarleños en estos momentos.

Sorpresa, dudas y temor

Por Sonia Jiménez

Son emociones que embargan a la población norteña, tras el anuncio hecho por el Gobierno de Oscar Arias, de romper relaciones diplomáticas con Taiwán

La ruptura significa que a partir de ahora, el Gobierno debe asumir los proyectos en ejecución, como la carretera Ciudad Quesada-Sifón de San Ramón.

Esta mañana trascendió que en las próximas horas empezaría el retiro de la maquinaria de la empresa constructora Sánchez Carvajal, sin embargo, la versión no ha sido confirmada aún por los representantes de la Asociación Pro-carretera, ni tampoco en la Municipalidad de San Carlos.

Entre tanto, el diputado oficialista, Salvador Quirós, reiteró a Noticias En Contacto que el mandatario le aseguró que la futura vía no se verá afectada por la ruptura diplomática.

Sin embargo, en estos momentos no hay certeza de donde saldrán recursos como los 50 millones de dólares que las fuerzas vivas de este cantón de San Carlos pretendían que Taiwán donara para el rediseño de la obra.

Fabio Arias, presidente de la Cámara de Comercio de la Zona Norte, dijo que está asombrado, pues no esperaba una decisión tan radical de esta administración. Reiteró que está confundido.

Consultado por Noticias En Contacto, el diputado oficialista, Salvador Quirós Conejo, dijo que el mandatario le aseguró anoche mismo que la futura vía no se verá afectada por la ruptura diplomática de relaciones… porque le buscaría financiamiento por otros medios.

El diputado Quirós reiteró que en las próximas horas se reunirá con Arias, para que le explique de donde saldrían los fondos económicos que evitarían atrasos en el avance de la carretera Ciudad Quesada-San Ramón, un proyecto prometido durante más de tres décadas a esta Zona Norte.

La decisión pone fin a un nexo de más de 60 años con la isla separada de China, la cual tuvo a Costa Rica dentro de la lista de 25 países con los que mantenía relaciones y a los que Taiwán apoya financieramente para diversas obras.

Para el Alcalde Sancarleño, Alfredo Córdoba, la decisión anunciada por el presidente Arias es una enorme falta de cortesía a la población regional.

Monseñor Ángel San Casimiro, Obispo diocesano, tampoco ocultó su preocupación por el futuro de la carretera Florencia-Naranjo.

Además, dijo que le extrañaba mucho el hecho de que nuestro país rompiera relaciones con un país que nos ha tendido una mano muchas veces.

Por su parte, el diputado de Acción Ciudadana, Marvin Rojas, lamentó la decisión anunciada por el presidente de la República y varios miembros de su gabinete, ya que para él si pone en riesgo el avance del proyecto.

ruta que ya se estaba construyendo
tomada de: www.nacion.com/ln_ee/2006/julio/30/1322145.jpg