Esta es la Ciudad Quesada de hoy, vista desde el Cerro Platanar. No es tan distinta de la ciudad que habíamos comentado. Muchos problemas aún continúan, incluso más graves.

La ciudad crece rápidamente y su expansión hacia el este es más evidente (hacia la derecha en la foto) debido a los problemas topográficos de construir hacia el oeste. Muchos proyectos habitacionales surgen acá y el valor de la tierra se dispara con el tiempo.

En el fondo, poco perceptible, se yergue la llanura, la cual también empieza a urbanizarse en pueblos como Florencia cuyo futuro se vislumbra como una ciudad de servicios y comercio, dada la apertura (algún día en mi vida espero) de la autopista que le unirá con San Ramón.

Ya todos sabemos el poderío económico de La Fortuna, gracias al aprovechamiento de la imagen del volcán y de cómo las familias locales han tenido éxito en conservar sus propiedades y generar recursos vía empresas turísticas familiares. Un caso exitoso en la globalización, aunque ya exista allí grandes empresarios hoteleros, lo cual no ha menoscabado la capacidad de los pequeños y medianos empresarios locales de aprovechar la visita de turistas de EEUU y Europa. Escuché por ahí que en el Plan Regulador de La Fortuna, cualquier nueva construcción deberá garantizar la vista del volcán tanto a sus visitantes como a las construcciones existentes. Por algo La Fortuna cuenta ya con Bandera Azul Ecológica en la categoría de comunidad, muy buena organización. Uno desearía más casos de inserción en el mercado turístico como lo es La Fortuna, a diferencia de pueblos donde grandes hoteles desplazan a pequeños empresarios locales.

Otros distritos del cantón están llenos de caña, naranja y piña. Tubérculos en menor medida. Las carreteras principales se encuentran en buen estado aunque sí les falta demarcación. La urbanización crece súbitamente. Recuerdo que entre Florencia y Muelle no había otra cosa que vegetación y ahora está lleno de casas, incluso nuevos pueblos como el caso de Caimitos.

Bueno, esa nube negra es característica de esta zona, por algo se dice que acá llueve 13 meses al año, pero lo que sí es un hecho para mí, es que hace mucho más calor que unos años atrás no sé si por lo estrecho de las calles y el hacinamiento de vehículos y negocios o por el calentamiento global.

¡Qué calor!