Archive for octubre, 2008

La condena

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Las lapas vuelan en busca de algún otro almendro que las proteja. Los monos, asustados, pasan veloces de rama en rama buscando un sitio seguro en medio del caos y el bullicio. Los pájaros viajan desorientados hacia otro parche de bosque. Los tepezcuintles, los tigrillos, las ranas y las serpientes se pierden aturdidos entre los árboles. Las chicharras y los grillos callan. Las nacientes derraman sobre la selva un llanto de despedida. Se siente un aire distinto, un aire de destrucción en nombre de un supuesto bienestar de los humanos.

Las sierras arrancan y su ruido anuncia devastación. El olor a combustible inunda el sitio. La gran humareda del tractor viaja contra viento, mientras inicia la tala masiva, que algunos, en su afán de hacer negocios, prefieren llamarle Plan de Manejo.

La esperanza del verdor, de aire fresco, de animales y plantas en sus hábitats inalterados, las aguas claras corriendo por entre el bosque para alimentar luego al San Juan, el corredor en donde vivirían miles de individuos que festejan la vida; todo ello corre grave peligro.

Los murmullos sobre el inicio de la tala llenan las calles de la ciudad. La indiferencia y la desesperanza carcomen a la población y se extiende hacia la llanura, al menos de momento, ahora que no se ven los daños. El bosque, indefenso, está a punto de perder la batalla contra un monstruo devorador de vida y generador de ambiciones. Un gigante que ha recibido el respaldo de personas que engordarán sus billeteras y comprometerán el agua de sus hijos.

Los truenos hacen temblar la tierra y el aguacero invita a las ranas a acompañar, como coro, la canción del cielo. Pululan cánticos de vida en Crucitas.

No se sabe si esta noche el bosque celebra la vida o más bien, llora su último aguacero.

Actualización: el gobierno de la Paz con la Naturaleza, liderado por el Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias Sánchez, y Roberto Dobles, Ministro de Ambiente Energía y Telecomunicaciones, en el país que se promociona ante el mundo sin ingredientes artificiales, han decidido que es de interés suyo y mío y de todos los costarricenses y de conveniencia nacional, el talar 191 hectáreas de bosque primario y secundario en Crucitas de Cutris. Con esta medida llena de democracia y amor por la conservación, Arias y Dobles demuestran lo coherentes que son con la fama de la Paz con la Naturaleza y con la prohibición de cortar almendro en todo el país.
Hoy es un día muy triste para San Carlos, para Costa Rica, para el ambiente y para las personas que en el futuro nos pidan explicaciones por esta destrucción.

ver declaratoria en La Gaceta


Señalización en la zona norte

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Voy caminando en pleno centro de Ciudad Quesada y en eso me llama un conductor para preguntarme cómo llegar a La Fortuna. Otro día un camionero se bajó del tráiler para consultar por donde ir hacia Aguas Zarcas. Mientras eso pasa se crean presas y se contamina más el ambiente. ¿Cuántas veces habrá sucedido lo mismo con otras personas y en otros sitios más turísticos?
Como bien sabemos, la señalización vial, esa que indica las rutas y distancias entre comunidades, está bastante deficiente en nuestra región. Si bien el gobierno anunció en el 2007 que instalarían 1269 señales nuevas, y la región norte, para variar, no recibiría ninguna.

Y es que es tan importante tener estos rótulos para efectos de planificar viajes, de conocer lugares, de guiar a turistas nacionales y extranjeros entre otras razones, que uno diría que el gobierno debería meter mano en esto. ¿Dónde está la coordinación con el ICT tomando en cuenta la cantidad de turistas que andan por estas carreteras? ¿Dónde con las municipalidades presionando?

Según entiendo, es una competencia exclusiva del MOPT, lo cual, a sabiendas de que es uno de los ministerios de más ineficiencia, no da muchas esperanzas de que el asunto se resuelva en el corto plazo. Incluso cuando empresas y organizaciones se unan para elaborar y colocar rotulación, el mismo MOPT impide que esto sea posible. Aun así, lo que abunda en carretera son los rótulos comerciales en las rondas. Si no, viajen de La Fortuna al Lago Arenal para que vean las decenas de anuncios que están instalados.

Si bien todavía existen al menos 15 rótulos (de los verdes) entre Zarcero y Los Chiles (de sur a norte), y de San Miguel de Sarapiquí y La Fortuna (de este a oeste) hay un gran faltante de rótulos para solventar el problema. Eso sin contar que la mayor parte de las piezas existentes requieren mantenimiento de urgencia.

Pongamos un ejemplo:

Juan Pérez Pereira vive en San José y quiere conocer Caño Negro. Sólo sabe que debe llegar a Ciudad Quesada y de ahí buscar hacia Los Chiles. Sabe que en el cruce de Naranjo debe tomar a la derecha. Cuando llega a CQ, don Juan, si no conoce, deberá bajarse a preguntar, porque la rotulación es tan pobre como la mentalidad de algunos políticos anti-ambiente. Digamos que él llega a Florencia y que un deteriorado rótulo le indicó que debe ir hacia la derecha. Ahí llega a Muelle en donde encontrará el último rótulo que urge que lo enderecen. Este le “guiará” hacia Los Chiles pero, probablemente, pare en Santa Rosa y Pavón para ver si ya debe desviarse hacia la izquierda hacia Caño Negro. Son casi 70km donde solo hay un rótulo, el que está en el cruce 5km antes de Los Chiles.

Abajo podrán ver un mapa con los rótulos existentes (en azul) y los que, según nuestro criterio, son necesarios (en rojo). Ojalá los empresarios turísticos presionen al MOPT y hagan yunta con el ICT para ver si resuelven esto que urge.

De momento, las señales que sí hay en todo lado son las que mencionó GAlcidesS.


Cow Parade en San Carlos

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cow parade real
Cargado originalmente por jaguardelplatanar
El Cow Parade ha llegado a San Carlos…pero desde hace tieeeeeempo.

La cultura ganadera, de acuerdo a la producción de carne, predominante en la bajura, y de leche en las zonas más altas, ha sido signo fundamental para entender lo que somos los sancarleños, a diferencia de los prejuicios malintencionados que ensalza el programa “La Pensión”. Si bien, no todos somos ganaderos, ni somos millonarios, como ronda por ahí el mito de que “todos los sancarleños tienen plata”, la cultura ganadera sí ha tenido una importante presencia en San Carlos.

Las corridas de toros, la elaboración de quesos, ver los pick-ups cargados de sacos de abono, los negocios de insumos, los sombreros, la famosa Expo-San Carlos, la planta de la Dos Pinos y sus camiones pululando por caminos de piedra, las talabarterías, las carnicerías, los repastos; todo eso caracteriza la simbiosis entre ganado y San Carlos.

De 1 300 000 litros de leche que se procesan día a día en Costa Rica, San Carlos produce, sólo para la Dos Pinos, 550 000 litros. Y eso es un cachimbazo… Así las cosas, San Carlos es una fuente importantísima de producción de lácteos que también se aprovechan para la exportación.

En fin, si bien en estos días habrá unas bonitas vacas de mentiras en el Parque de Ciudad Quesada, todos los días del mundo, hay un verdadero Cow Parade en los potreros y las lecherías sancarleñas.

Cochinadas

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Todavía me gusta comer cochinadas. Aunque recién prometí no volver a comprarlas luego de un fin de semana de lipidia en el que tuve que elegir entre comer bien o comer de estos “alimentos”.
De carajillo me acostumbré a que en la escuela me compraba mi bolsita de coca y una picarita. O bien la bolsita de fanta con una pizzerola. O cualquier combinación posible de las siguientes cochinadas: coca, fanta, zarza, pepsi, milori, squirt, meneitos, picaronas, papiondas, chirulitos, cebollinos, tronaditas, galletas chiky, yipis, comodoros, etc. Y ni pensar en la hora porque ya uno en el primer recreo de la mañana iba a la soda a comprar de estas cosas y jamárselas en menos de 10 minutos.

En el cole se sumaron nuevas cochinadas, para llenar mi panza, poner amarillos mis dientes y afectar mi salud. Así llegaron las tortillitas jalapeñas, los toreaditos, los elotitos, las palomitas de microondas y la sprite.

Ya en la U seguí con lo mismo más la pizza, el pollo frito y todos los platillos que ofrecen las muertas de hambre (que las hay en todos los pueblos).

Cuando me pongo a ver la plata que he gastado en tanta cosa dañina me arrepiento porque después hay que pagar al médico por aquello de gastritis, al dentista pal blanqueamiento, al nutricionista pa’arreglar la dieta y así sucesivamente gastos y más gastos por causa de esas cochinadas. Y ni qué decir de la caries que provocaron los chicles pogo, los ácidos, los bubaloo, los chiclets, clorets o los de líquido en el centro. O los famosos halls, las mentas, las mentitas, los tic-tac, los salvavidas, los perugina, los nacionales, los guaritos, las guayabitas, los carriletes, las paletas de la parada de la Coca (las que tenían una menta en el centro), los sobados, los tuti-fruti, los morenitos, los tutto, los choys, los skickers, milky-way, etc, etc.

Pues bueno, las cochinadas han sido parte de mi vida y de mi salud. Me han jodido que da la gana pero sigue uno ahí, medio enviciado sin poder dejarlas del todo. Es que son tan ricas…

Pobres dientes y pobre panza!!!

PD: espero durar con esta promesa.

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