campesino sancarleño

La mitad del mes de mayo, como bien aprendimos en la escuela, es un día dedicado a recordar al agricultor. Al paso que vamos dicha celebración, cada año más tibia y desapercibida que el anterior, llegará a morir pues  la realidad dice que los agricultores son cada vez menos. Acá unas breves sugerencias u orientaciones para valorarlos como merecen.

+ Encuentre un agricultor: note su forma de vestir y valore la razón del uso del sombrero, las botas y el machete. Sus padres y abuelos los usaron toda la vida.

+ Hable con él: note su particular uso de palabras que difícilmente escuchará en la ciudad.

+ Pregúntele sobre su situación: escúchelo atentamente y deje que se exprese, él quiere que alguien conozca por qué no ha sentido un verdadero apoyo institucional.

+ Invítese a visitarlo en su finca o parcela: una grandiosa oportunidad para conocer el arte de labrar la tierra y para sentir en carne propia la hospitalidad que antaño era cosa común en todo el país.

+ Pregúntele como reproduce la semilla: es importante escuchar sus conocimientos y la forma en que se auto-abastecen de la materia prima inicial para llegar a la cosecha.

+ Averigüe si sigue produciendo: sería bueno que él vea que todavía queda gente que se interesa por él y su profesión (no solo sus productos per se). Valorar esa grandiosa posibilidad de trabajar la tierra debe ser motivo de una gran alegría y realización personal; sentirse útil y querido.

+ Investigue si pone sus productos en una feria: sería excelente que ud lo elija como proveedor de las verduras y hortalizas de su casa. Para usted, una facilidad enorme de asegurar sus provisiones y, para él, la venta garantizada de sus productos. Pase a la feria todas las semanas y ganará un buen amigo.

+ Si no va a la feria, averigüe el por qué: genere una estrategia para realizar la compra. Trate de encontrar la forma de comprarle los productos directamente, o póngase de acuerdo con sus amigos para hacer compras en grupo y beneficiarse todos. Es asegurar que él coloque sus productos sin necesidad de venderlos, con utilidad baja, a un intermediario.

+ Invítelo a unirse a organizaciones campesinas: trabajar en grupo siempre tiene mejores resultados.

+ Asesórelo: informe al agricultor sobre los programas sociales de universidades, instituciones públicas u ONG que puedan mejorar su realidad.

+ Apoye iniciativas en pro del agricultor: lea con atención la realidad nacional y proponga en su barrio o comunidad medidas que favorezcan a los campesinos.

+ Apoye a los agricultores que producen orgánicamente: si puede pagar, pague más por productos más sanos libres de agroquímicos.

Olvidar a los agricultores es un delito no escrito en la ley. Es darle golpes a la identidad de quienes forjaron el país y de quienes nos han alimentado.

El Día del Agricultor debería ser un día de festejo, un día de homenaje, un día de agradecimiento. Hoy, este día, tanto como el agricultor, ha caído al abismo donde el olvido gobierna. Debemos hacer algo para arrojar una cuerda y hacer que los campesinos vuelvan a ver la luz.

¡Feliz Día del Agricultor!