San Carlos | Costa Rica
San Carlos Borromeo y el sancarleño de hoy
Si alguna vez creyó que San Carlos Borromeo era el Santo del pueblo desde su fundación, estaba equivocad@. San Carlos nació como cantón en 1911, aunque ya antes estaba siendo colonizado por personas que desde el Valle Central buscaban ampliar la frontera agrícola. Hasta 1949, San Esteban era el Patrono local, pero según Ángela Ulibarri, en ese año, un grupo de sancarleños, todos de nombres Carlos, decidieron darle un giro a su santo. A San Esteban lo guardaron y le dieron la bienvenida a San Carlos Borromeo. Desde entonces, el 4 de noviembre es una fecha especial pues se celebra el día del santo que lleva el nombre del cantón.
Más allá de si Esteban o Carlos, uno se pregunta en el caso de los Santos Patronos, si los ciudadanos -aun sin importar si son católicos o de otro credo- comprenden una designación como ésta, y yendo más allá, si encuentran una relación entre el nombramiento de un Santo y el comportamiento esperado en los ciudadanos del pueblo al que bendice. De esa inquietud, nace el interés por comparar si el Santo logró que quienes lo visten sigan sus pasos o no…
¿Y este Santo quien fue?
Un breve repaso por la biografía de Carlos Borromeo, da cuenta de varios aspectos verdaderamente trascendentales, como ejemplo de lo que hizo en vida y que merece ser replicado en los ciudadanos -religiosos o no-.
Llama la atención que Carlos fue un funcionario de la Iglesia muy cercano a la cúpula. Su tío fue Papa y él ocupo un importante cargo eclesiástico. Aún así se caracterizó, en especial durante los últimos de sus 46 años que vivió, como una persona austera, solidaria y dedicada a buscar el bien de los más desposeídos. Por ello, fue canonizado en 1610, 26 años después de su muerte.
Su imagen está en nuestro cantón porque un grupo de “Carlos” así lo quiso. Desde hace 60 años se celebra su Santoral cada 4 de noviembre, particularmente con festejos en Ciudad Quesada.
¿Aprendimos y practicamos las enseñanzas de San Carlos?
Destacamos acá tres puntos de Carlos Borromeo: su abnegación para acompañar a los enfermos en tiempos de la peste, su desprendimiento de todas las riquezas y ostentación de la Iglesia Católica y, finalmente, su amor y pasión por el arte.
Labor organizativa y liderazgo:
Los sancarleños podríamos a aprender de él -y replicar- todo su esfuerzo para que las mayorías -pobres- tuviesen la mejor vida posible, como lo fue todo el sacrificio que tuvo en época de la peste. [1. En tiempos de la peste "(...) cuando las autoridades civiles abandonan la ciudad, llenas de temor, él permanece organizando la lucha contra el mal. Invita a la oración y a la penitencia, exhorta a la obediencia a las autoridades responsables, promulga indulgencias para los enfermos, forma juntas de salud, crea hospitales y lazaretos, se esfuerza por aislar el contagio, recorre las calles para dar aliento a las personas, manda médicos y víveres a los apestados, y él mismo anda entre ellos, repartiendo limosnas, confesando, consolando y dando a veces la salud con sólo su mirada."] En esto los norteños hemos fallado. La desorganización es lo que predomina con raras y contadas excepciones. Por ello, proyectos como la carretera Florencia-San Ramón avanzan más lento que el tráfico josefino bloqueado por porteadores y/o taxistas, siendo el platillo que degustan los políticos demagogos para ganar votos en un sitio que les exige/presiona/demanda poco.
En décadas pasadas, organizaciones cantonales, con mucho menos recursos y con muchas más dificultades, fueron más protagonistas que las actuales en su trabajo, en la materialización de sus objetivos y en los impactos positivos que estos trajeron al cantón. La politiquería, la desenfrenada búsqueda del poder y la falta de solidaridad han distorsionado por completo el espíritu de las organizaciones de alcance cantonal. Con alegría observamos que dicho espíritu parece subsustir en organizaciones de menor alcance, de índole más local y comunal como es el caso de las ASADAS, aunque desdichadamente no podamos decir lo mismo de muchas Asociaciones de Desarrollo, las cuales han sido contagiadas con los males ya mencionados. San Carlos seguro los pondría a trabajar y a organizarse…
La solidaridad y la fortaleza de sus convicciones:
La posición de poder que tenía nunca fue más fuerte que sus valores. Por eso, siendo Cardenal, vivía en la más absoluta austeridad [2. "En estos días hizo su testamento, indicio de que había sacrificado su vida al pueblo. Ha llegado al renunciamiento absoluto. Su carácter se nos muestra plena y definitivamente formado: podía pasar días enteros, con sus noches, estudiando y escribiendo, siempre en pie, dando audiencia, predicando y meditando, sin apariencia ninguna de desequilibrio en su sistema nervioso."]. Los grandes beneficios que recibía de la Iglesia simplemente los canalizaba para servir a los demás. Las ropas y los banquetes no eran para él, sino para los pobres. Cuan lejos estamos de eso hoy…
¡Ni las autoridades religiosas y mucho menos las políticas! Ninguna de ellas copia lo más mínimo la actitud de servicio de San Carlos Borromeo. Ostentación, poder, dinero, beneficios, lujos…las enseñanzas de un santo cayeron en el olvido para quienes ocupan puestos importantes en nuestro cantón. El discurso del bienestar para todos y del esfuerzo para lograrlo cae tan contundentemente como los cuerpos que la peste aniquilaba en tiempos de Carlos Borromeo.
El arte como pasión:
Podía vivir andrajoso, pero no inculto. Hambriento, pero no ignorante. Su amor por las artes y en especial por la lectura, llenó de pasión su vida. [3. "...su amor al culto se extendía al arte religioso, sobre todo a la música, a la música inteligible, como él decía. Se había deshecho de sus colecciones artísticas, y éste fue uno de los mayores sacrificios de su vida; pero seguía aumentando su biblioteca, muy rica en libros raros y toda suerte de manuscritos de los Santos Padres y de los escritores clásicos griegos y latinos."]
¿Son nuestros gobernantes amantes del arte? ¿Acaso al menos asiduos lectores? ¿cuando menos de los periódicos? Acá mejor ni preguntarse por la Internet…
Vemos que en este punto es la gente de a pie la que más se asemeja a Carlos Borromeo. El arte ha estado presente desde siempre, en pinturas artesanales y en canciones de pueblo, con guitarristas que nunca leyeron música, pero sí conocían el lenguaje universal del ritmo y el sentimiento. El arte explotó en San Carlos en marzo y abril del 2007, y desde entonces, pide a gritos el campo que merece y que aun no se le facilita como debería ser. Además, vemos que falta apoyo en bibliotecas y en centros de Internet para fomentar la lectura y el acceso a la información. Y escasea también el apoyo los escritores para dar a conocer sus obras o a promover su producción. En música la cosa pinta bien aunque igual ni comerciantes ni autoridades dan la mano tan fuerte como se requiere. En escultura no sé como estamos…quizá por los pueblos existan experimentados artistas que trabajen la madera, pero caemos en lo mismo con el tema del apoyo. Del cine tico ni hablar…lo nacional cuesta que lo traigan a las salas locales.
En fin, la imagen de San Carlos Borromeo cumplió ya 60 años de estar en esta tierra que muchos amamos, pero sin duda, hay que detenernos y pensar qué tanto seguimos las enseñanzas de quien hemos usado su nombre y su honor para llamarlo: Santo Patrono.
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Notas tomadas de http://www.divvol.org/santoral/index.php?s=1104&m=NOVIEMBRE&l=A:



about 4 months ago
Posiblemente uno de los mejores post, en elaboración, redacción y complementación de literatura citada.
Excelente, esto debería publicarse en un diario nacional.