gestacionLuego de protestar en Twitter por la demora de CCM Cinemas en traer la película Gestación a las salas en San Carlos, paso a compartir brevemente algunos apuntes sobre esta reciente entrega del cine costarricense.

La película entretiene bastante. Particularmente me sentí como un niño cada vez que salía algún sitio por el que había pasado: “¡ese es el Parque Nacional!”, “¡mire el Museo de Oro!”, “¡ojo a La Sabana!”. Cae muy bien ver en la pantalla los lugares que transitamos, muchas veces a toda velocidad por el ritmo que la urbe impregna en nuestra cotidianidad. La película permitió degustar de esos sitios con la tranquilidad que uno debería tener en la realidad.

Gestación, más allá de un análisis técnico o artístico -del cual no sabemos mucho por acá- resulta en una pieza valiosa para reflejar la realidad en que vivimos como país. La película desnuda verdades que la mayoría del tiempo, nosotros, con la complicidad de los medios de comunicación, tratamos de ocultar.

San José es un sitio de una alta densidad vehicular…tan alta que las presas son cosa común en las escenas en la ciudad. Vemos además el contraste generalizado en que una patria se polariza en los pocos que poseen mucho y los muchos que poseen poco. Las tomas elocuentes entre el nivel de vida del barrio donde creció Jessie, y el de Teo, son tan fuertes como el reto que tiene el país para resolver el problema de la brecha social.

Se observó el rol de la religión, como una institución inadaptada, en una realidad social que supera la velocidad con que se adecuan sus principios/dogmas/doctrinas, y se refleja con claridad en el tema de la discriminación más que el apoyo hacia Jessie en su etapa de embarazo.

Una película de Tiquicia, sobre jóvenes y sin malas palabras como que no calzaba. Los personajes usan el lenguaje que se oye en cualquier calle de San José, Ciudad Quesada o Pérez Zeledón y ese detalle estuvo muy tuanis. Cada improperio fue correspondido con alguna risa entre los espectadores. Fue refrescante no escuchar un “shit!” sino una madrazo a la tica.

Sobre el tema de la educación sexual queda en  evidencia que es muy deficitaria. Ni qué decir en el colegio de Jessie, donde seguramente la sexualidad era cosa de grandes y que, además, era pecado. La película es un llamado a tocar el tema tanto en centros educativos como -y principalmente- en los hogares.

Los adolescentes que vean Gestación creo que podrán comprender, al menos inicialmente, que la sexualidad no es juego de niños -aun cuando en ella se inicien casi como niños. Creo que es una película que deberían pasar en los coles para que los jóvenes comprendan que un embarazo no es algo sencillo y que requiere de madurez para enfrentarlo y para criar al bebé.

Además de todo esto, Gestación habla de futbol, de la desintegración familiar, de drogas en nuestros barrios, de clases sociales y de violencia generalizada. Al que no la haya visto se la recomendamos, no solo desde el punto de vista artístico, sino desde la reflexión como país que ella nos invita a realizar.