No hacer en Semana Santa…
Con la Semana Santa hay muchas actividades que, por tradición, hacemos o dejamos de hacer.
Por ley, es imposible comprar licor en un bar. La ley seca, obsoleta medida gubernamental para detener el consumo de licor, tal como se demostró el día de las elecciones generales de febrero pasado, obliga a cerrar toda venta de alcohol desde la medianoche del miércoles hasta la del viernes.
Si bien para algunos esta medida nos parece que no detiene nada, es apenas el asomo de un conjunto de prohibiciones que años atrás eran aún más radicales.
Escuchaba de mi abuela que cuando ella era una adolescente, quizá por ahí de 1940, la Semana Santa era una fecha donde muchas de las cosas habituales no podían realizarse por “respeto y devoción”.
Prender el fogón un jueves o viernes era un serio pecado. Por ello, los alimentos para consumir esos días santos, había que prepararlos desde el miércoles. Decía mi abuela, que el Miércoles Santo era un día de más trabajo de lo usual. Es comprensible esto al pensarse que es día había que hacer las tareas de tres días, todo para estar acorde a sus creencias.
Bañarse en una poza tampoco era bien visto en jueves o viernes. La tradición oral nos recordaba que meterse en un río o en el mar, convertía tal herejía en una mutación corporal. El resultado: volverse sirena o pez, según las distintas versiones de la prohibición.
Mi abuela me contaba que tampoco era admitido hacer trabajos de carpintería. Clavar una tabla era casi tan malo como matar a Cristo. La acción de clavar representaba la crucifixión, de modo que los martillos, los clavos y los carpinteros, debían descansar obligatoriamente en los días santos.
Escuché por ahí que tampoco era permitido, a fuerza de costumbre, actividades como coser o remendar ropas. Quizá por el mismo principio de evitar la representación recién comentada.
Quizá la más fuerte de estas creencias sigue aún vigente y con mucha fuerza. La prohibición de comer carnes, especialmente rojas, que aplica jueves y viernes, y se amplía a todos los viernes de Cuaresma.
De todo esto, podemos pensar a partir de actos restrictivos, a punta del miedo, la Iglesia o sus feligreses, intentaban que los jueves y viernes de la Semana Santa, fuesen días dedicados a la reflexión y meditación, en un acercamiento espiritual con Dios. Reflexión y meditación a la fuerza si se quiere.
En síntesis, la prohibición tradicional de las prácticas de ocio y esparcimiento e inclusos las de trabajo, en esos días, marca una limitación impuesta a través de la cultura, para controlar el comportamiento de las personas. Sería interesante que algún/a historiador nos aclare porque el tema de la carne es quizá el único sobreviviente en este conjunto de prohibiciones religioso-culturales.
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q tuanis mae, se imagina esas varas aplicadas en estos dias, seria un caos completo, mim mama dice q ella caminaba hasta Quincho para participar de las procesiones, Quinco esta como a 6 kilometros de mi casa, y muchas de las varas q usted señalo son ciertas segun tradicion oral de mi familia, q tuanis esos tiempos de antaño….
saludos
En otros paises son mas radicales, se ayuna toda la cuaresma, solo se ingiere una comida al dia y por supuesto sin nada de carne. En CR como bien lo mencionas solo los viernes esta prohibido el consumo de carnes rojas, pq pescado si se puede jajajaja!!!