literatura
La Ventana
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El fulgor rebotaba en la dura superficie y se desviaba hacia otras formas, iluminándolas.
Al abrirse, la ventana invitaba al exterior a compartir con el interior y los olores iban y venían. El humo del fogón vecino empezaba ya a ensuciar el blanco mantel que cubría la mesa familiar. El aroma del café recién chorreado invadía la acera de enfrente y los transeúntes volteaban su cara, como buscando una taza que les avivara su rutinaria mañana.
El perro, angustiado del encierro nocturno, se asomaba para captar con la vista lo que el potente olfato le indicaba y empezaban los ladridos que me decían a mí que eran las 6.
También servía para socializar ante el grito saludador con el que conocidos solían avisar que iban pasando, cortesía que era correspondida de la misma manera.
En tardes soleadas la brisa refrescaba la sala y era descanso de viuditas que eran atraídas por los bananos que Ña Rosa colocaba para verlas llegar.
Cerca del ocaso la ventana se cerraba, marcando el límite del día y dando la bienvenida a la noche. Era la señal de ir a dormir, mientras pasaba el tiempo para que de nuevo se abriese para recibir la mañana.
Lejos de la política
5En vista del alboroto que ha causado la política y que todo el mundo está enloquecie
ndo, prefiero ahora publicar algo que, hace poco más de un año, le escribí a mi sobrina cuando faltaban unos 5 meses para que naciera. La política puede esperar un poco…
Bienvenida
Ganadora eres pues fuiste concebida
entre muchas semillas que deseaban germinar
estás en formación y en crecimiento,
pero no llevas sol.
Llevas sangre y alimento
de tu madre amorosa,
llevas todo lo suyo y lo del padre
y lo cargarás desde tu llegada.
La Bienvenida te doy a este hogar
en el que las cosas son así,
buenas como las abuelas
malas como la avaricia.
Esta será tu casa, el mundo,
en ti está el recorrerlo y descubrirlo.
Tus ojos verán tanto como te propongas
desde la arena hasta el hielo.
Podrás ver la flor crecer,
el gusano hacerse mariposa.
Podrás ver el humo de los autos
y el río morir con la basura.
Podrás ver el arco iris sobre el Monte,
la catarata tras el aguacero.
Podrás ver el niño hambriento,
y otro vestido de guerrillero.
Muchas cosas tienes que aprender.
Un mundo nuevo se abre para ti:
las palabras, la teta, el abrazo,
el agua, la almohada, la madre.
Te amo sin conocerte, ¡ven sin miedo!
Aquí crecerás, como yo lo hice una vez.
Aquí te amaremos y guiaremos;
el resto, tu lo construirás.
¡Ven amor!



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