Estamos mal.

Si hay algo que produzcamos con suma eficiencia los seres humanos son: las crisis, las desigualdades y la constante contaminación que provoca un acelerado -y globalizado- daño ambiental. Si estos elementos fueran indicadores positivos de mercado, los seres humanos de esta generación seríamos los más competitivos de toda la historia.

En liberación de CO2 a la atmósfera somos los mejores. En este momento, hay 390 partes por millón de CO2 en la atmósfera, cuando según los científicos, el límite máximo para asegurar la vida son 350ppm. O sea…

Pero seguimos en las mismas. Extracción, producción, consumo, destrucción. Un ciclo que hemos -y seguimos haciendo- mal. La extracción de recursos es indiscriminada y las leyes ambientales, o no son lo suficientemente eficientes para evitar un mayor deterioro o están hechas a la medida de los grandes e impunes infractores.

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