Pos por ahí dicen que todo llega a su fin y esa es la historia (por el momento) de nuestro querido Club de los Hombres Solos (CHS). Pa’hacer la clausura oficial del CHS fuímonos todos los miembros a un paseo por playa Tamarindo.

Acomodados en unas bonitas cabinas de una afamada asociación de docentes nos propusimos pasarla bien durante tres días en la calurosa Guanacaste. Salimos de madrugada de CQ, ligeritos de equipaje. Jalamos por Fortuna, Tilarán, Cañas y puente Amistad. Estuvo bonito pasar por ahí y cambiar un poco el habitual y viaje a través de Zarcero y San Ramón.

Llegamos a Santa Cruz muy temprano,
así que pasamos a abastecernos de alimentos y bebidas pa nuestras pequeñas vacaciones. Además sabíamos que en Tamarindo los precios de TODO no fueron pensados para bolsillos nacionales. Llegamos como a las 11:00am, y de una vez a echarse bloqueador en nuestras … blancas figuras, sacar cuentas de la plata y abrir la birrita de rigor.

Todo tuanis ese día. Fue un viernes de fiesta y de patada larga. Luego de comer fuimos a conocer la ciudad de Tamarindo (no creo que en Tiquicia se le pueda llamar pueblo a un lugar sin Iglesia ni plaza). Después de decepcionarme con el desorden y caos, jalamos a la playa, eso sí en grupo porque de otro modo sale asaltado uno. Pusimos una especie de mantel en la arena y cada uno con su vasito empezamos a conversar a la vez que nos echábamos nuestros traguitos. Las bebidas fueron haciendo más amena la charla y nos rindió casi hasta las 4:00am del día sábado.

Después de semejante fiestón decidimos que el sábado había que conocer otros lugares así que juntamos chunches y nos dirigimos a Brasilito, Conchal, Flamingo, Potrero.

en playa Conchal


De todo eso lo mejor fue Conchal por su playa y por la amabilidad de algunos comerciantes. Lo malo, conocer que un gigante hotel quiere apoderarse de un playa que pertenece a COSTA RICA. Por otro lado conocer el país distinto dentro del nuestro como lo es Flamingo.


conociendo Flamingo

Regresamos cansados a Tamarindo. Era casi de noche. No sentía yo que hubiese fuerzas para hacer lo del día anterior. Y así fue.

Después de cenar, jalamos a dar una vuelta por las discos pero nada nos llamó (positivamente) la atención, así que nos fuimos al supermercado a comprar algo pa’pasar el rato. Un helado, una botella de agua, unos bizcochos, una gaseosa y una bebida hidratante, sin darnos cuenta ni planearlo, simbolizaron la ceremonia de clausura del CHS y el inicio del Club, simplemente el Club. Sentados frente a un centro comercial de esos que abundan en Tamarindo, hablando de todo un poco, viendo como carros de $40.000 caían en un super-hueco de la adoquinada calle del lugar, haciendo casi nada, así fue como cerramos una etapa de nuestro club de amigos. Casi se podría decir que ahora somos el Club de los Hombres Tranquilos, o de los Hombres Fieles o de los Hombres Caseros, o no sé. El punto es que la fiesta del viernes no se repitió el sábado y ya a medianoche cada uno pa’la camita, quemados, cansados y sobrios.

molinos del ICE en Tilarán

De regreso pa’CQ todo bien, pasamos por un copo al puente del Tempisque y conocimos los molinos con que el ICE produce energía eólica en Tilarán. Además, apreciamos las hermosas vistas del Lago Arenal y pa’ cerrar fuimos testigos de la inauguración de un bungee de torre en La Fortuna.

en el puente La Amistad

Hasta hoy, una semana después del viaje, tuve fuerzas suficientes pa’escribir lo que vivimos los ex-miembros del CHS, ahora llamado simplemente el Club, y con muchas ganas de seguir viajando por el país.