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Medios, formadores de opinión
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¿Alguna vez se han preguntado dónde informarse para estar seguros de que esa información es la menos sesgada o manoseada?, ¿cuáles fuentes de información me permiten discernir, analizar, criticar, reflexionar, según mis criterios, sobre la base de esa información para crear una opinión personal sólida y no creada a partir de engaños?
Como siempre, cada quien será dueño de su propia verdad, incluso aunque dicha opinión esté influenciada por alguna fuente de información sea o no un medio de comunicación.
Pienso que en este país, y por lo que he visto en otros casos en el ámbito internacional, la mayoría de medios publican sólo aquellas noticias que quieren publicar y que responden a la protección o promoción de intereses propios. En ese sentido podríamos concluir que todos los medios están influenciados por las tendencias políticas o económicas con las que comulgan sus dueños o encargados. Pero hay una alternativa en medio de esta condición generalizada, se podría pensar en identificar claramente los medios y su ligamen ideológico con el objetivo de ubicarnos en dicho contexto para movernos en un espacio conocido.
Una vez hecha esa asociación, podemos tomar fuentes de distintos enfoques o puntos de vista para obtener la información de las partes y a partir de su análisis, generar a partir de una reflexión propia de acuerdo con los valores personales, su opinión genuina sobre distinto temas.
Esto, pienso, sería lo ideal en una sociedad democrática, pero como todos sabemos es sólo eso, un ideal, pues la realidad es muy diferente. Existe sin duda, un medio para cada vertiente del pensamiento. Sea cual sea su pensamiento, ya existirá algún medio en el que encontrará lo que quiere oír o leer.
El gran problema en Costa Rica,
no sé en otras latitudes, es que las personas tienen la mala costumbre de formarse su opinión a partir de lo publicado solamente por los medios de comunicación más poderosos. No sé si será culpa de las personas o una condición a la que nos han llevado dichos medios, pero sí sé que es un problema y que así una democracia no funciona de la mejor forma. ¿Por qué? Porque si un político logra tener el control de dichos medios, tendrá control sobre la opinión de las personas, lo que convierte al poder político y económico, y no a las ideas, en las armas necesarias para y obtener votos y alcanzar acuerdos. Así nuestra “gloriosa” democracia se convierte en una sucia plutocracia, es decir en un engaño de vivir en un régimen democrático, tan democrático que aquella persona que tenga potencial, ideas, deseos, etc. no pueda lograr sus objetivos si no se vincula en esa esfera política en la que se ha movido el país.
Esta cuestión deja en entredicho el alcance de nuestra democracia y la capacidad del sistema para legitimar las decisiones. Me parece que tal como están las cosas ahora, es hipócrita aquel que levante la bandera democrática si tiene el poder de influir en las decisiones más por su mismo poder que por sus ideas.
La Ciudad que perdemos…
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Ciudad Quesada presenta hoy una imagen muy distinta de la que mostraba hace apenas unos 5 o 6 años cuando todavía era posible observar algunas condiciones que la hacían una ciudad amigable, bella y funcional. Las cosas han cambiado para mal. La ciudad es hostil, fea y disfuncional.
Es un espacio constreñido que sufre por la mala (o inexistente) planificación urbana de los responsables del caso. Sobre tres calles se mueve el flujo vehicular de norte a sur, una vía trascendental en la comunicación hacia la Meseta Central así como hacia el corazón de la Zona Norte. Las avenidas no dan abasto, los autos parqueados achican las ya de por sí angostas vías lo que genera más lentitud en el tránsito.
La ingeniería vial cambia las reglas generales de vías, pues coloca altos en las vías principales y da paso libre a las secundarias. ¿Acaso la ciudad se ve favorecida por dichos cambios? Pero el tránsito no es el único problema.
La basura abunda en nuestras aceras, sea por la cultura de botar cualquier cosa donde sea (menos en la casa o en el basurero), sea por la fragilidad (o inexistencia) de un sistema de mantenimiento (¿embellecimiento?) de la limpieza de los caños y calles. Basta con caminar un domingo temprano para notar que vivimos en medio de los desechos.
El problema que quizá ha convertido a Ciudad Quesada en un lugar que invita a salir de ella, es la pérdida de pertenencia del Parque. Este lugar, antaño un sitio cómodo y tranquilo, de conversación y chismes, de noticias y política, es hoy un territorio de drogas, alcohol y delincuencia. La pérdida del Parque ha sido un golpe rotundo contra un espacio de riqueza cultural, de identidad, un sitio que las personas asumían como propio, que es ahora un área de peligro, de inseguridad y un lugar que es de otros.
Ante esta situación ¿quién es el responsable de esto? Es difícil responder a esto y cada lector tendrá su propia respuesta. Mi opinión es que son varias las causas de este deterioro urbano:
* la indiferencia de los ciudadanos ante los pequeños problemas que los aquejan pero que no actúan contra ellos y dejan que se acumulen y se conviertan en grandes problemas.
* La ineptitud política tanto del Estado como del Gobierno Local, éste último gran responsable de la incapacidad para enfrentar los problemas más urgentes. El Gobierno Local nunca piensa en la cultura, sino sólo en la “solución de los problemas urbanos” a partir del arreglo de caminos (!). Los políticos nunca resolverán los problemas porque no los conocen. ¿Cuándo se ha visto un político en época no electoral, caminando por la Ciudad, hablando con la gente, oliendo lo maloliente, parándose en la basura, tratando de aconsejar a los adictos a la droga, ordenando el tránsito, etc? Es difícil cambiar las cosas que no se conocen.
*La desigualdad social que ha provocado la migración a la Ciudad, que genera barrios que nacen pobres y cuyos niños aprenden a sobrevivir del hurto o el robo porque el aporte del papá (si está) no es suficiente y porque en la Escuela recibe mala educación y poca comida y la situación los empuja a vivir en el mundo de la calle.
En fin, la Ciudad la perdemos pero en medio de la adversidad debemos conservar la esperanza de que llegue el día en que los culpables (todos) abramos los ojos e iluminemos a quienes los quieran tener cerrados y aceptar de mala gana un mundo que quieren cambiar aunque no se esfuerzan para ello.


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