Foto tomada del diario La Nación.

No soy fan de Iron Maiden. De hecho no sé mucho de ellos. Pero sí se que son descomunalmente famosos…y que jalan gente desde donde sea. Eso solo lo hace la pasión y esto es precisamente lo que ha generado la trayectoria de años de un grupo que lo siguen millones en todo el mundo.

Me gusta como la fiebre se apodera de la gente y como la pasión los mueve. Me gusta ver como muchos vistieron de negro días antes, en la propia fila donde llevarían sereno y sol. Me gusta vacilar a la gente que se incomoda con ellos, me gusta criticarlos para hacerles entender que TODOS somos fiebres de algo y que esos maes no son vagos por estar ahí. Fijo más de uno hasta sacó vacaciones para tener chance de ir a pegar brincos y cantar de felicidad. Eso es admirable, eso es vivir con intensidad.

Y es que, a los que les gusta el rock pesado e ir a conciertos vestidos de negro y con chemas de grupos de heavy metal son bastantes, y eso también me gusta. Los respeto en puta. Me cuadra porque no es usual oir esa música en las radios y menos verlos por la tele. Eso es lo que me llama la atención, que sin promoción de nada, sin alguien que jale la carreta a nivel masivo, el heavy metal es un género que va solito, y que lleva mucha pero mucha gente.

No me gusta Maiden ni soy fiebre de esta música. Pero celebro que hayan venido a Tiquicia y que hayan trastocado un país plagado de gente con doble moral. Mi repudio total para Guyón Massey y sus declaraciones sobre los maras que traería este concierto. Imagino que la paz en que se dio la actividad y que dos días después no han habido cientos de asesinatos ni de ritos satánicos, serán suficiente pa’que se trague todas las tonteras que se dejó decir. Pa’los fiebres de Maiden esto fue un día único, como sea único el día en que Massey se retracte de esto y sepa que la música no determina a la gente. ¿O acaso creeré que porque él oye (o hace creer que oye) música religiosa es mejor persona que los demás? Que yo sepa más de un compa que fue al concierto nunca ha conseguido 90 millones de colones para una fundación familiar o similar.

Lo que sí hizo el concierto fue unir a la gente. Como dijo un salvadoreño que fue al concierto “Iron Maiden hizo lo que los políticos no han podido: unirnos a los centroamericanos”.

Mi respeto para los fanáticos de Iron Maiden y me alegro por los que fueron y pasaron la noche que más desearon en su vida.

Y que la pasión siga moviendo gente y uniéndola. Si es con la música, mejor…