nubes

Sentados en mecedoras, desde el corredor, el nieto y el abuelo hablaban de lo que veían a lo lejos. Tras la colina, tierra de potreros, grandes nubes blancas volaban a prisa, seguidas por densas nubes oscuras, como en una persecución fugaz que llegaba hasta la llanura.

- Abuelito, ¿por qué esas nubes van tan rápido? -preguntó el pequeño.

- Porque se las lleva el viento -respondió el abuelo con la seguridad que dan los años.

- Y ¿por qué son unas blancas y las otras negras? -prosiguió el nieto.

- Es que las negras van cargadas de agua. Va a ver que ahorita llueve allá abajo -dijo el abuelo como buen meterólogo empírico.

- ¿Y lo que echa el fogón son esas nubes que llevan agua? -respondió el niño, asociando causas y colores.

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