Nery es un ganador. Logró que muchos abriéramos los ojos en Tiquicia.

Ha sido valiente siempre: desde el entrenar en condiciones impensadas para atletas de élite, hasta lanzar duras críticas a vacas sagradas y poco exitosas en el deporte nacional. Nery es un hombre con actitud.

Enfrentarse a los mejores, pensándose uno de ellos, quizá ha sido una de sus virtudes, toda vez que potenció al máximo sus capacidades y creyó firmemente en lo que podía dar. Nery, lo dicen los resultados, es el décimo mejor del mundo en los 400 metros.

dato de ESPN

Como aprendimos en estos días, en el atletismo los tiempos son los que hablan, y no las excusas. El avance impresionante que Nery Brenes ha tenido lo catapultará, si continúa así, al podio en Londres 2012. En el 2004, la mejor marca de Nery fue 47.90 y hoy corre los 400 metros en 44.94, su mejor marca personal y el mejor registro nacional y centroamericano (¡qué ganador!). Los datos dicen, fríamente, que es un atleta de élite y que en el camino que enfrentará en los años siguientes, podrá cosechar mejores marcas y premios a su notable talento.

Esa esperanza se multiplica si le comparamos con dos de las figuras llamadas al oro en Pekín: Jeremy Wariner y Chris Brown, ambos competidores de Brenes en la semifinal.


Si vemos los tiempos en Atenas 2004, las primeras justas para Wariner, sus marca de primera ronda fue menos buena a la de Brenes en Pekín. Lo mismo podemos decir entre la semifinal de Atenas para Brown y la semifinal de Brenes en China. Esto no es definitivo ni mucho menos, pero si por encima comparamos los rendimientos, podemos tener mucha fe de que Nery va por buen camino.

Muchas gracias señor Nery Brenes por las alegrías que nos ha regalado. Sabemos que vienen mejores cosas para usted.