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Del SI y el NO
29Yo no soy anti-yanqui: me gusta la Serie Mundial de Béisbol (de hecho la veía desde güila con mi amigo Juan Carlos); he visto muchas series cómicas (como Friends, Seindfeld o Married with Children) y de drama (CSI de todas las ciudades, X-Files, muchas de abogados, etc) y las que veía de carajillo (Los Magníficos, El Auto Fantástico, El Lobo del Aire, etc). También me gusta alguna música de ese país, REM, Nirvana, Aerosmith, etc, etc. ¿Cúantas cintas no habré visto en vida corta, incipiente y jovensísima vida? Y muchas muy buenas… Antes usaba mucha ropa de segunda proveniente de ese país también. En fin, muchas varas que consume uno que tienen que ver con ese país y que lo vinculan a uno, y sí, aunque hay varas que la vuelan, como por ejemplo la guerra en Irak, o las caballadas del presidente que tienen, o a veces el que ellos son “America” y esas cuestiones lo hacen a uno decir que los gringos son medio jaibos, que he dicho eso no lo niego. Pero también le di clases de español a muchos e hice buenas amistades con gente tuanis (¿too nice?) de Oregon, California y Texas.
Si por retrógrado se entiende la persona que está en contra del comercio y a favor de encerrarse como país, pues ese calificativo no me cabe a mí. Yo estoy a favor del comercio, de hecho como consumidor me gusta comprar muchas cosas importadas. Después de todo si uno bretea y de acuerdo a la capacidad de compra de cada quien, se paga impuestos que se supone que debe beneficiar a todos, pues se usarían para financiar instituciones públicas, y pienso que los controles financieros empiezan a ser mejores y no es tan fácil choricear en el gobierno luego de muchos escándalos que han habido. Si no puedo comprar algo importado pues me la juego con algo criollo. El comercio es bueno. Desde el momento que uno toca una compu ya no puede estar contra el comercio. Eso sí, el comercio justo es mejor como tantas veces lo ha mencionado Mi Reina.
No soy comunista, creo que la empresa privada debe existir; es una herramienta fundamental en la sociedad como fuente de empleo, diversificación de productos, dinamización de la economía, etc, etc. Yo trabajo en una empresa privada y me gusta porque se preocupa por ayudar en proyectos sociales, así que es una mezcla entre lucro y colaboración o impulso a quienes no están tan bien. Ese tipo de empresa privada es genial. Creo entonces en la propiedad privada, muchos queremos nuestro casita, nuestras cosas personales y ¿por qué no? uno que otro lujo y pa’eso uno la pulsea.
La globalización es un hecho y para no aceptarla habrá que irse al rincón más recóndito de un bosque virgen y establecerse allí. Estamos en un mundo interconectado y cada vez más cerca de los demás. Es posible comerciar con cualquiera e intercambiar bienes e información en cualquier parte del mundo. De como integrarse a la globalización depende si ella ha sido buena para uno o no. Lo ideal obviamente es aprovecharse de la globalización y tratar de que no salga uno jodido de eso.
Bueno, lo de comechiquitos era solo otra payasada más que puse antes. El punto es que con todos esos prejuicios aclarados pues llego al punto de esto. No llega uno a ser lo que dicen solo por estar en contra del TLC. Si asumo esa posición es porque creo que no es lo mejor y punto. Es una decisión que tomé como tantas toma uno en la vida, y el asumir el deseo de que no se apruebe el TLC no me hace ni mejor ni peor que nadie. Solo un ciudadano que quiere expresar lo que piensa es lo mejor para el país según su opinión.
Expresémonos todos con el SI o el NO pero de forma respetuosa. Y si Juan o Pedro o Ana no piensan como yo, no por eso deben dejar de ser nuestros amigos, después de todo seguiremos viviendo en el mismo país.
Los dejo con la birra que más me gusta, la Toña, cerveza importada de Nicaragua y que sólo tomo en Los Chiles porque no he encontrado en otra parte. La Imperial la elijo cuando estoy en otro lugar, y no me importa que sea del ultrahiper monopolio todopoderoso de Florida Ice and Farm. La foto fue tomada con una cámara Canon IXUS 60, hecha en Japón, comprada y traída desde Holanda, vía Miami, y que mis jefes extranjeros me la dan para hacer mi trabajo de proyectos sociales en nombre de la empresa privada para la que laboro.
Dicho lo anterior manifiesto de nuevo un NO al TLC y así votaré si Dios me da vida el próximo 23 de setiembre.
TLC: una pausa en el camino
6Pues ahora, muchos sentimos que se sataniza las posiciones para los dos lados.
Unos son unos vendepatrias que harán su negocio aunque el resto se vaya a un hueco, pero por qué no pensar que hay muchos proTLC que creen que el comercio libre por fin traerá beneficios o que sería mejor TLC aunque malo a nada, o no sé otras posiciones entre las muchas que las hay a favor y todas ellas imagino pensando en el bienestar común.
Los otros son comunistas idiotas y cerrados que desean que el comercio entre países no exista y que los EEUU se vayan al carajo, personas ligadas a sindicatos, vagabundos, defendiendo privilegios de sus trabajos en el sector público o jóvenes queriendo figurar por rebeldes, pero por qué no pensar en un grupo muy heterogéneo de personas pensantes, interesadas también en el país y que opinan que el TLC no favorece para nada un interés común y solo beneficia a algunos poderosos empresarios, o quienes vean el TLC como un arma que terminará por dañar al ya maltratado medio ambiente, o no sé muchas opciones del grupo antiTLC.
El problema es que los medios poderosos ayudan a fortalecer estos prejuicios, y pienso, más que todo contra los que se oponen al tratado. Otros medios menos poderosos, pero no menos inteligentes, dan o promueven a su manera las ideas contra el afamado acuerdo comercial. El punto es que los medios no son lo imparciales que nuestra democracia necesita. Están tirados para un lado o para el otro, repito, pienso y es muy obvio que los de más poder están promoviendo la aprobación.
Esta cuestión agranda el problema y las voces se oyen cada vez más fuertes. Hay una sensación de que algo grande y violento se acerca. Julia lo escribió muy bien en su diario. Y ahí le comentábamos: ¿por qué nuestro presidente, que tanto gusta aparecer en medios nacionales e internacionales, no intenta parar esta creciente lucha promoviendo un alto en el camino y un replanteamiento de las decisiones populares? ¿Por qué no apaciguar las fuerzas y ánimos exaltados con una propuesta al diálogo que tanto menciona? ¿Por qué no convencer a la mayoría de opositores al TLC de que nos conviene porque es bueno? ¿Por qué no detener todo y decir: qué piensan, qué debemos hacer, cómo hacemos para no afectar a la gente que dice ser afectada? ¿Por qué no materializar esa imagen de pacifista demostrando ahora que puede liderar a un pueblo hoy desunido por un tema tan importante?
Esperemos que el presidente decida buscar el camino de la paz y del diálogo que tanto le oímos decir en sus discursos. Como dijo Mi Reina: “¿por qué tanta premura…nada, nada vale la violencia…¿para qué desarrollo sin paz?”


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