Posts tagged tristeza

La Matrona: homenaje a doña Rosa

15
María Rosa Solís Cubillo, 5/05/1922 – 22/10/2007

Abuela


Largo camino has transitado

en él muchas de tus huellas yacen

son las marcas que nos guían

son pasos fuertes de decisiones sabias

Señora de finos cabellos

erguida estás como el roble

elegante como las plumas del cacique

radiante como sol de febrero

Alimentaste a muchos seres

con comidas exquisitas y saberes

has nutrido cuerpos y espíritus

¡oh Señora virtuosa y amada!

Los años han pasado por ti

y tu experiencia es aguacero

que nos empapa de enseñanza,

libro de cuentos que has vivido

Tus ojos han regado muchas lágrimas

tu llanto nos acongoja pero nos salva

porque aprendes de él y corriges el error

Tu boca ha compartido innumerables sonrisas

tus carcajadas contagian cualquier entorno

aun el sitio lúgubre lo alegras con canto divino

Tus canas son sabiduría

tus consejos seguridad

tus reflexiones son guías

¡ay de aquel que no te escuche, Abuela linda!

_______________________________________________________________
doña Rosa ha sido esencial en este blog al compartir historias, birritas y nostalgias.

¡Adiós abuela!

DEL OTRO LADO

8
“Tomó sus cosas y miró el reloj, se dirigió al lugar donde se sentía seguro, probablemente porque siempre había estado ahí para él: su cuarto.


Se despidió de sus paredes que tantos recuerdos habían guardado: sus sueños, sus ideas, sus sentimientos y ahora sus nostalgias, éstas estaban plasmadas con grafitis multicolores, con figuras y formas que solo él podía ver, que solo él podía leer, que solo él podría comprender.

También se despidió de las ventanas, que por las soleadas tardes tapizaban su solitario rostro con las más variadas armonías y que por las mañanas le anunciaban la hora de levantarse; de su cama y de su almohada, amigas íntimas, quienes conocían sus secretos y fantasías de amores encontrados y olvidados en la memoria.

Y antes de marcharse, le dirigió una oración al crucifijo, luego lo besó, recordó que él era quien lo había acompañado toda su vida y que la soledad era la que le ayudaba a encontrarse en el silencio, entonces lo tomó y lo echó en su bolsa.

Salió, cerró la puerta y tiró el fósforo. No miró hacia atrás, siguió caminando mientras sentía arder su espalda… brotaron algunas lágrimas que fueron arrancadas por el viento que soplaba como todos los diciembres.

La plateada luna iba alumbrando las callejuelas llenas de sombras que cobraban vida y hacían revivir las aventuras de recuerdos infantiles y de las juventudes mutiladas…De un momento a otro se detuvo, su mirada se había nublado y de nuevo una estampida de viento volvió a secar el rostro apesadumbrado de tristeza por su partida necesaria… necesaria para trabajar, necesaria para vivir, necesaria para ser feliz, necesaria para encontrar la justicia, necesaria para experimentar la libertad, necesaria para vivir en paz, necesaria para encontrar compañía, necesaria para el pan y el techo…

Al final de la calle se encontró con quien le ayudaría a transformar su vida del otro lado. Como pudo se subió al camión y se encontró con otros ojos iguales a los suyos, con otros rostros iguales al suyo: forzados, afligidos y asustados por dejar aquel lugar que tanto querían, que tanto esperaban que cambiara para no marcharse. Era demasiado tarde ¡eso lo habían esperado desde hace mucho!

Entre más se alejaba, más se aferraba el corazón a su tierra, quiso por un momento arrojarse al suelo pero miró hacia la colina y vio como su choza se desvanecía lentamente por el fuego, así también su esperanza…

Mientras del otro lado las noticias anunciaban: “los jefes de estado se reunirán para plantear medidas ante el tema migratorio”…. “han construido un muro en la frontera…”, “la nueva ley migratoria vigente traerá…”, “la mayoría de inmigrantes se desplazan por…”, “somos el país receptor “…

Él solamente pensaba… “¿qué saben ellos?… esos los del otro lado.”

Marianela Valverde V.
Noviembre 2006

Go to Top

Switch to our mobile site